Poema de Ignacio Giancaspro
MALVINAS II Hermanos es el tiempo de los frutos y un fuego helado congela las tripas y los ojos las bocas abiertas se tragan el frío para siempre Ya florecen las miradas de la noche y el Horror nos vomita encima las tinieblas extiende sus inmensas alas de murciélago para enmarcar la amorosa mirada de la muerte que contempla la danza de amor abyecta conjunción del victimario y su víctima Hermanos era el tiempo de los frutos a la hora de cantar entono mi canción en Fa menor Llovizna sobre estas pobres flores tardías © Ignacio Giancaspro
Poema de Ignacio Giancaspro
DESTINO DE POSTE
Tu destino final será el fuego
Crucifixión repetida por las calles
Fraternal esclavitud encadenada
de esquina a esquina
Un manojo de yuyos te acompaña
Nunca una flor …?
Destino amargo
Las manos atadas
por telarañas de cobre electrificado
Destino de poste de alumbrado
Recuerdas?
Fuiste selva
erguías tu hermosura guaraní
florecida en cantos
Dialogabas con la seta
que habitó
la humedad de tus raíces
la mariposa que visitó tus ramas
el pájaro que cobijó tu sombra
la hormiga que te contó sus penas
Generoso de murmullos
fuiste sombra agitada por el viento
¿Y aquella enredadera loca
que se enamoró de ti
y envolvió tu gallardía
en abrazos y besos de lianas
Donde está?
Ahora obrero y viejo
proletario agrisado
Quieres descansar
y no te dejan
No tienes sindicato
Un día vendrán
hombres
vestidos de amarillo
a cumplir
la sentencia de exterminio
Un día vendrán
cuando
apuntalarte cueste más
que dejarte caer
Solo entonces
dejarás
la estación penitente del vía crucis
bajarán tu cruz
y hallaras descanso
© Ignacio Giancaspro
Escultura de Charlotte Yasbek
Poema de Ignacio Giancaspro
Creo que fue en Nínive
donde dejé de olvido
un collar de piedras mágicas
que aun te debo de regalo
Lo robé una noche
a una sacerdotisa de Assur
con quien tuve amores un verano
Desde entonces vago sin cesar
por el Tiempo
deteniéndome en las horas tranquilas
de las siestas campesinas
para aspirar
en un voluptuoso murmullo de hierba
el sentido de la brisa
De pronto atravieso comarcas
como un viento fresco
cabalgando delfines astrales
desciendo
interminables escaleras azules
que llevan hacia el vértice
de lujuriosos túneles
subo trepando enredaderas rojas
en tu búsqueda siempre
navego en el canto de un oboe
que anuncia estremecido
el esplendor de un atardecer
me lleva el vuelo del viento
hacia el asombro de los naranjos
y me pierdo en el infinito
de tus ojos claros
para siempre
ardiendo.
© Ignacio Giancaspro
Poema de Ignacio Giancaspro
DESTINO DE POSTE
Tu destino final será el fuego
Crucifixión repetida por las calles
Fraternal esclavitud encadenada
de esquina a esquina
Un manojo de yuyos te acompaña
Nunca una flor …?
Destino amargo
Las manos atadas
por telarañas de cobre electrificado
Destino de poste de alumbrado
Recuerdas?
Fuiste selva
erguías tu hermosura guaraní
florecida en cantos
Dialogabas con la seta
que habitó
la humedad de tus raíces
la mariposa que visitó tus ramas
el pájaro que cobijó tu sombra
la hormiga que te contó sus penas
Generoso de murmullos
fuiste sombra agitada por el viento
¿Y aquella enredadera loca
que se enamoró de ti
y envolvió tu gallardía
en abrazos y besos de lianas
Donde está?
Ahora obrero y viejo
proletario agrisado
Quieres descansar
y no te dejan
No tienes sindicato
Un día vendrán
hombres vestidos de amarillo
a cumplir la sentencia de exterminio
un día vendrán
cuando apuntalarte cueste más
que dejarte caer
solo entonces
dejarás
la estación penitente del Via Crucis
bajarán tu cruz
y hallarás descanso
© Ignacio Giacaspro