12.2.09

Poema de Alejandro Mauriño


TORMENTA

Se moja el río con la lluvia y la tierra absorbe
violenta el alma de las nubes.
Largas centellas deforman con neuroluz el horizonte,
y una falsa noche asusta al mediodía.

Los truenos son del ruido toda referencia,
y la incomprensión mata a las aves de este lapso nocturno.

El gris y el viento, reyes son del día inconcluso.
Allá abajo, los peces imploran a sus dioses envueltos
en aire, imaginados y temidos desde siempre.

Sobre yunques de árboles y torres inciertas, el rayo
marca el rumbo de la danza frenética.

Nada es paz. Vive el todo revuelto en espirales
de bruma y hojarasca, en cortinas de agua oscurecida.
Algún techo se confunde y vuela, emparentado de cielo.

Una casa solitaria se expresa, por la batida ventana
entreabierta. Las calles no son calles: parecieran lagunas
de cemento, desiertas.

Con la lluvia un aire frío viene desde el sur
y las hojas de los árboles mixturan su horror
con derrotadas mariposas.

Algunos hombres miran, absortos, tal belleza.
Otros hombres-peces sólo tiemblan, y rezan.
Con pasados remotos sueñan las ancianas hembras.
Y gozan con el caos los ínclitos poetas.

No es el fin.
Sólo es la muestra.

© Alejandro Mauriño

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Alejandro: excelente poema-descripción, con un final contundente y real. Un abrazo de Laura Beatriz Chiesa.

12.2.09  
Anonymous Anónimo said...

Alejandro, "no es el fin,sólo la muestra", así es y son tus versos precisamente los que van gestando la reflexión mientras avanzan por el poema. Muy lindo, excelente. Un abrazo.


Lily Chavez.

14.2.09  
Anonymous Anónimo said...

Alejandro un poema fuerte según tu estilo perfecto.
Lo que vivimos y sentimos es el presagio del final

17.2.09  

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