6.7.09

Poema de Susana Rozas


Príncipe

Era un oscuro misterio
de anémicas palabras
una tormenta de amor que estallaba

Que estallara abandonada, mujer.

Un hombre dispara
la ignominiosa compasión
del deseo desarmado
de un fatal
orgásmico sufrimiento

Un amor
recorrido en mirada
un pavor
muerto antes

Un pozo de mirada escandalosa.

© Susana Rozas

Poema de Jorge Ariel Madrazo


“Nunca miré de frente tu cara, nunca mostré la mía…”
Juan Carlos Onetti, La cara de la desgracia


....................................A Patricia


¿Acaso, amada, nos veíamos, en el espejo mancillado
por el perjurio de las moscas y el verano
...............................................devastador?
Sólo lográbamos vernos mientras
aprendíamos juntos el
bienmorir
Y yo te abarcaba desde los hombros
sobre la blusa
que se escurría
Con delicada reticencia, jamás tan delicada
como tu frágil respirar

Vos, la mujer que se marchó
tras bastidores cuando la luna era aún
temprana y todo lo blanqueaba
con blancor de clown
Hoy traigo tu cara hasta el faro de mis ojos
Quiero creer que la desgracia
ha concedido una tregua y olvidó a sus
endebles criaturas.
Hoy sos para mí el rictus de la felicidad
Debemos brindar
casi tan jóvenes como
jóvenes
seremos mañana.
Frescas mejillas
pupilas empañadas

Y el otoño queme sus maderos
en el mar
Y Jesús tal vez
llame a la puerta.

© Jorge Ariel Madrazo

Poema de Irene Marks



VIAJE

En tus remos de sangre
la dulzura la muerte la alegría
todo el alcohol perdido

Y el mar está tan cerca!


© Irene Marks

Poema de María Teresa Andruetto



Polaroid

Los pueblos primitivos
temen que las fotos los despojen
de su identidad. También yo tengo
un vago temor a la cámara.
....................... No tanto a la kodak
que tarda en revelarme, más a la
polaroid que despide tu imagen
de mí en segundos.

© María Teresa Andruetto

Poema de Jonathan Berumen



Si el amor se hizo puerta
¿necesitabas llave?
o era un semáforo en rojo
o estaba en los abrigos
que no sirvieron para calmar el frío
que entumía tu corazón.

..........Yo también tuve frío
..........lo dije esa noche
..........cuando te abracé y pude verte
..........bajo la luz que le sobraba
..........a nuestros cuerpos.

© Jonathan Berumen

Poema de Analía Pinto



mi cuerpo aún baila
-mudo-
empuña en sus manos lo que quedó
lo revolea
espolea aún más su curvatura con el roce del pelo
expulsa
expone grita alza llama

y huye después

sorprendido
atónito por los recuerdos que lo sitiaron de nuevo
sin su consentimiento

© Analía Pinto

Poema de Cecilia Glanzmann


PERSISTIR

He de persistir
como el faro aquel de nuestras costas
enhiesto, solitario,
arrullado por las tempestades
y los soles

he de persistir
con mi valija de gnomos
guardianes desde siempre de mis sueños
los sueños que caminan y caminan
cotidianos
y que son los que me susurra
el ser.

He de persistir
desde la soledad acompañada
............................. que agradezco,
desde el acompañar a la soledad de los otros,
desde la pura soledad que me conversa
y me encuentra, bien adentro

he de persistir
aunque me canse
en este acelerado desasirse de los lazos
desasirse de los nudos
de los enredos promiscuos del apego.

He de persistir
contigo, hermano, en este tiempo.

© Cecilia Glanzmann

Poema de Jorge Manuel Herrera Velázquez


De un clamor con llanto

El bajo fondo
es un cuchillo de arena,
alud de un corazón que desgarra sus fibras.

Así muy parecido el Norte con el Sur;
son estelas de una mirada al paraíso,
cada uno tiene sus heridas por compartir.

La rama que extingue por su silencio
tiene por condena el alarido en la memoria.

Pasa que nos detenemos y encorvamos.
¿Qué estamos diciendo para sujetarnos?

Ahora será tan difícil el hallarnos;
qué no nos jodan, respiremos,
cada quien agarre su hombro.

© Jorge Manuel Herrera Velázquez

Poema de Yadi Henao



MEDITACIÓN

El otoño escribe mi nombre.

En las plegarias del cordero
crece la caravana de alacranes,
la esperanza que tritura.

Medito en los cuadernos de la perduración.
Borro de sus páginas epígrafes de muerte
que el tiempo escribe, sin piedad.

Mi palabra lleva túnicas de aire.

El bosque conoce la desazón de mis cortezas.

Me quedo en el centro de la que soy:
un lugar sin contornos ni fronteras,
entre los lirios de la devastación
y las dagas del paraíso.

© Yadi Henao

Poema de María Teresa Archina


EL MANDALA

Las brisas lo envuelve
...................... los vientos
........................... energizan.
Los huracanes.
......... se expanden
................ alrededor.

Un circulo carmín,
........................ albo,
............................ celeste.
Un eje
....... pórticos claros
.................... cerrados
................. se entreabren.
La Incandescencia
desecha
.......... las bruma.
La vida ,
.......... se transfigura
El alma se encarna
............. una otra vez.
.............. Polifacéticas
.................... laminas.
Está en ti,
Mirar al centro
......... la médula
............. virgen.


© María Teresa Archina

5.7.09

Poema de Elisa Dejistani



Respirar
en puntos cruciales
Cambiar todo de lugar
parecerse al viento
amontonar los sueños
en fortines de arena
desbaratarlos
y exhalar
la última palabra
Respirar

© ELISA DEJISTANI

Poema de Roxana Palacios


Voces en el sótano

I

Arena sin pisar en esta tierra larga,
... brotes que se recuperan,
lienzos mordidos por los perros
que el agua trae.
Algunas manos curan todavía
y todo pasa simultáneamente:
.............. la radio sin control,
la imagen que seduce,
mientras el aire puja las paredes
arriba te cambian la memoria.

Ves grietas, ventanas como pozos,
..........alguien vuelve a soñar,
guarda pelo en una caja,
camina sobre cuerdas dice:
deberías huir de esta gravitación.
La noche se demora,
esta ciudad vive en batalla,
nos disolvemos, en medio del derrumbe
los perros huelen voces.

En el sótano, los ojos
no reconocen su lugar,
construyen pájaros a la altura de las nubes,
construyen muros,
quién aplasta el rumbo con un látigo,
la representación del cuerpo,
esta fotografía del presente.

© Roxana Palacios

Poema de Alejandro Schmidt


Ascensor

Mi madre me llamó
por un dolor en el pecho

en camisón
al pie del ascensor
pidió disculpas

mi pobre madre
mi única madre

ese dolor
es todo lo que pudo ofrecer
otra vez

hoy iré a buscarla
que suerte
es sábado

y no hay celebraciones
en el reino de los muertos.

© Alejandro Schmidt

Poema de Alicia Márquez


DE NOCHE, BLUES

El humo sube.
El lugar está lleno.
Las cabezas se mueven
con vida propia,
separadas del cuerpo.
Se mueven y asienten.
Y los dedos le imploran al teclado.
Lo acarician. Lo maltratan.
Lo llenan de corcheas.
Ahora, las manos se desprendieron
también de los cuerpos.
Y se pasean por las paredes,
aplauden, chasquean,
manos y cabezas solas. Cuerpos por otro lado.
Y las teclas que suben y bajan.
Y el humo verde.
Manos y cabezas solas.
Cuerpos por otro lado.
Y el blues. Tan melancólico.


© Alicia Márquez

Poema de Marita Ragozza


MARCEL Y ORIANA

“. . . y ésa, nada más que ésa, es la Duquesa de Guermantes me decía al contemplar aquel rostro que tantas veces se me había aparecido en sueños.”
El mundo de Guermantes – III volumen
“ En busca del tiempo perdido “ de Marcel Proust


Oriana de Guermantes se sienta en el suelo
en las miles de alfombras de su palacio-hotel
dice chismes con ironía aristocrática
vestida con capa de terciopelo
entre unicornios y dragones de salón,
aureados por un sacro santo de Beethoven.

Marcel inventa a Oriana
una vez que ve a Bretón
perderse en una calle de París
sin poder mojar una magdalena en su té,
pero Oriana no es la musa con velo transparente,
ella le obliga a escribir
con dolor que le tiembla la piel.

Marcel se siente fantasma de humo ante Oriana
le escucha decir je t’aime
un día de invierno junto al Sena sucio,
y siente el vacío de lo alcanzado
el amor es amplio hasta la perversión
ceremonia eterna en búsqueda del tiempo perdido
no sabe Marcel si es comedia o parodia al revés
el vacío original, el primer vacío
hasta que despierta la alarma del cuerpo
con nombres supuestos en los teléfonos del imaginario.

© MARITA RAGOZZA DE MANDRINI

Poema de Máximo Ballester



Vuelo

Un hombre
pasa volando por el cielo.

Esto puede ser
que funcione en poesía, pero
en la realidad:

¿qué dirán las compañías aéreas?

© Máximo Ballester

Poema de Alicia Borgogno


MIS MANOS VACÍAS

Mis manos vacías,
.................. congeladas…
de ellas
......... se escapó tu piel.
Yo sigo buscándola.
Mis manos vacías
aprietan la nada.
Con desgano
restregan aristas…
............... las del abandono,
............... las del desencanto.
Mis manos vacías,
en el laberinto de la espera,
desbordan
........... el hueco de mi abrazo.
Y siguen vacías, vacías…
o llenas
....... de
......... nada.

© Alicia Borgogno

Poema de Luis Alberto García



Desmontar las palabras

I

Desmontar las palabras
como lo que son,
mecanismos,
combinaciones de vida y artificio

sacar afeites,
.........travestimientos
…….complementos y suplementos,
descuartizar los híbridos,
excavar estrato por estrato
hasta encontrar la luz
del duro núcleo,
de la expresión primera

………saber que dijimos
…………cuando dijimos
……………lo que dijimos.

© Luis Alberto García

Poema de Anahí Duzevich Bezoz



TE ESPERO


“Me propuse escribir sobre la muerte sólo que la vida entra a la fuerza, como de costumbre.”
Virginia Woolf.


Sonríe, María
... en el sendero ausente de azules
donde reina la luz blanca
................................. te espero.

Sonríe, María
.. donde se apagan los vientos
y mueren los aromas
como un pulso que golpea los días
.................................... te espero.

Sonríe, María
mientras se consume la lluvia, gota a gota
en el letargo de la tierra
......................... te espero.

Sonríe, María
en la rutina de trabajo y cansancio
inventa y entrega otra sonrisa
en ésa tu sonrisa nueva
............................ te espero.

Sonríe, María
mientras el pan caliente
permanezca sobre la mesa
.......................... te espero.

Sonríe, María / y ama/
en el espasmo viceral
que se espiga carnal
hasta revelar tu rebeldía
.........................te espero.

Sonríe, María /y vive/
y el alma se desdoblará del lento martirio/ apenas un grito surgirá donde caen los vientos/ tocando fondo/
una menuda sombra pagará imposturas.

Sonríe, María /ama/ vive/
deja tu canción azul
de nuestro eterno amor
en el color iluminado del horizonte
allí
.........te espero

© Anahí Duzevich Bezoz
Ilustarción enviada por la autora

Poema de Gabriela Delgado



Sensación de palabra

Lo adivino.
Sabe a jazmines el aire,
lo siento desde las manos
y desde el pecho que se expande.
Me pinta la lengua un aroma de luces.

La primavera puntea su balada,
reverdece mi hoja en blanco.
Sentido, incienso hecho palabra,
palabra hecha flor, esencia.

Para asirla la humedad de una lágrima,
la desnudez del cuerpo para comprenderla,
regada de sueños,
recién entonces puedo nombrarla.

© Gabriela Delgado

Poema de Juan Ricardo Sagardía


Amanece

En aquel vientre hinchado
y sin hermosura
se crea íntimo
un segmento nuevo
de leyenda oculta.
Ermitaño…
Solitario.
Ausente de mí.

Tratando de ser,
recuerdo
en mis nostalgias.

© Juan Ricardo Sagardía

Poema de Irene Mercedes Aguirre


Sonido triunfal

¡Sordo rumor que pugna por saltar burbujeante,
por estallar en fuegos, por hallar cada pieza
de este rompecabezas que parece tan grande,
que parece tan ciego!

¡Silenciosa trompeta esperando la boca
pletórica de empeños, de ancestrales pulmones
que le infundan su aliento, que soplen vigorosos,
que rompan con los miedos!

¡Todas juntas las voces convertidas en una
bajo este hermano suelo, elevando en un coro
de una vez para siempre las etnias, los acentos
Los esfuerzos, los versos!

¡Oh, perfecto sonido, madurador de Todo,
de mi angustia, tu aliento, mis amores, los de ellos!
¡Ese claro momento cuando el limpio sonido
Intangible e intenso resuene jubiloso anunciándole al orbe
que no hay más balbuceos y que América cumple
su destino en la Tierra, afirmándose al fin
en la lucha y los sueños!

© Irene Mercedes Aguirre

Poema de Clemencia Calero


NO ESPERES

No esperes el poema
olvidé abrir los labios
para cerrar los tuyos

Se fueron las palabras
aves migratorias
volando a tu encuentro

Tu nombre
se borró en la noche
al oir tus pasos
perderse en el silencio

© Clemencia Calero

4.7.09

Poema de Carlos Roldán



algunos
hambrientos sedientos maledicentes buscadores
de un infinito replegado
en que todas sus caras son ninguna
hubiéramos querido un parpadeo de la rosa
un temblor invisible
en el cono más intenso de la sombra
un grito o plegaria /un qué sé yo
pavor tal vez/
luz o milagro

otros
resignados al infierno perpetuo de la marejada gris
como quien empuña una cuchara
hecha de ascos y de hábitos
engullirían su silencio /alzarían
ojos ya anublados a un cielo imperfecto
y en los términos justos del caso
sílaba a sílaba dejarían que dijera

es cuestión de los estilos que se puede

en los años jóvenes miramos el mundo y sus pedazos
luego somos untura
armamos la cosa infecta
decimos buenos días al gordito de la esquina
al malandra le damos unos pesos
no miramos arriba
no miramos abajo
un culo tal vez
la mano que aventure

mansamente dejamos que los coches
se adelanten en la ruta

los siglos se vayan oscilando

el poema es una fruta caída
del espectáculo sin dioses

© Carlos Roldán

Poema de María Rosa León


Olvido imperdonable

Por un olvido imperdonable
me quedé en la estación
de mi último viaje.

¡Y me perdí de ir conmigo
a tantas partes!...
Que no me queda más
que esperar a mi regreso
para poder partir.

Claro que nadie me ha dicho,
Todavía, si voy a regresar
y, tampoco, si me voy
a volver a ir.

Voy a seguir esperando
ya que no puedo no esperar.

© María Rosa León

Prosa de Jorge Luis Estrella


INCOMUNICADA

Ella sabía que se iba a morir antes de nacer pero no encontraba el modo de decírselo a su madre.
Manoteaba los humores de un universo incontrolable buscando el signo aquél que anticipara la tragedia.
Para colmo, su madre estaba más feliz que nunca yendo y viniendo por las casas y las calles como si todo ámbito fuese un jardín.
Compraba ropa, juguetes de color rosa porque sabía que iba a ser una nena y el médico le decía que todo marchaba bien.
Ella, en cambio, estaba segura de que la vida fuera de su Paraíso amniótico era lo peor que podía pasarle.
No encontró la forma de comunicárselo a su madre.
Esta, cuando la niña nació muerta, no supo que, en realidad, se había suicidado.

© Jorge Luis Estrella

Poema de Alicia Perrig


EL RAMO

Primero
fueron unas cuantas perlas
buscando
a ciegas ...... fecundidad

después
el cabeceo imperceptible de una azucena
el suspiro
de una umbela en su desteñida madrugada de ágatas
la feroz resistencia de un helecho

cuando el primer pétalo
cayó
como un corazón
atrapado
en el tarascón del tiempo
alguien se apresuró
a esconder el germen del olvido

no vaya a suceder
que se nos haga costumbre ........ la muerte.

© Alicia Perrig

Poema de Eduardo Chaves


RASTRO DE SOL

Algo de mí se pierde cuando escribo tu nombre
la trivial alegría ... el despojo pequeño
esa breve conciencia de deseo y martirio
la gloria que desata la función de la vida
y el abismo de siempre donde no existe el tiempo.

Si te escribo
... si dibujo en el blanco el signo que te indaga
se abre la geografía que esconde el desconsuelo
se inaugura la noche
la identificación del lodo
dejo detrás de mi hombro la única sorpresa
... doy al viento palabras
como viejas paloma de alas imantadas

Tu nombre sobre una página se convierte en pantano
se otoña.. se desmemoria .. se fracasa .. se resta
letra a letra se esfuma hasta ser línea muerta
y sólo resucita cuando sin voz ni brújula
se instala sobre las cosas con la paz de la ausencia.

Elijo tu nombre en mi alma
... cercano y necesario
sin otra certidumbre que la luz o el aroma
olvidado del mundo que anuncia la intemperie
en la desierta luna de conceptos y bálsamos.

Abres un nuevo idioma sin seguros ni nóminas
sólo el grato silencio del candor y del fuego
tu nombre sobre mis labios
la invención de mi espacio
rastro de sol y llamas
... alusión de lo llano
...... paréntesis .. campana
ancla de aire lejano.

© Eduardo Chaves

Poema de Rodrigo Illescas


Movimiento escénico

Una marioneta representando un gran papel,
de eso se trata:
La mano que la sostiene no cuenta.
No se ve la cara del hombre que la mueve.
El escenario casi a oscuras y sólo una luz sobre ella,
no la hiere,
no perturba su mejor perfil.
Afuera es un día como cualquier otro.
Las hormigas no dejaron de avanzar sobre la hierba.
Unas nubes se esculpen a su antojo sobre el cielo.
Pese a todo, la marioneta sigue con el drama
de imitar al hombre que la mueve.

© Rodrigo Illescas

Poema de Adriana Maggio



Estrategia de la víctima

Cobarde.
Se oculta.
Se muere un poco
allí.
Enlaza paisajes prohibidos.
Camino de hormigas negras
o de imágenes.
Da curso lineal / a los dolores.
Limita / la hondura del sufrimiento.


© Adriana Maggio
Pintura: Juan Fernando Cobo

Poema de Rubén Derlis


EL ÁRBOL DE LA INDECISIÓN

.....Si la vida no sirve para darla, ¿para qué sirve?
...............................PAUL CLAUDEL


El abismo está allí; uno en el borde.
Es posible asomarse –quién no lo hace–,
mas no se ve gran cosa
de pie en la indecisión, desde donde miramos.

Hay quien arriesga a la pasión de arrojarse a la vida:
buscan en el fondo,
si algo late en su hondura,
qué hay más allá del vértigo.

Los más optan por la infelicidad largamente aprendida:
ser alcanzados por la muerte
en su rincón viscoso, donde se cristalizan.
Olvidaron, o no supieron nunca
que el árbol de la indecisión no da frutos.

© Rubén Derlis

Poema de Fabiana León


DIAMANTES POSIBLES

Qué bueno, la familia reunida
Decías al llegar del trabajo
Los pies desbordados del zapato
Las manos untadas de tiza
El corazón tibio, lleno de palabras.

La luz de la cocina sobre sus pupilas
El chirriar de besos desenvueltos
No importaba entonces el hastío
La desesperanza
La bronca masticada.

Eran tres luces prendidas a tu pelo
Sofocando el miedo y la tristeza
Diamantes posibles e infinitos
Arracimados junto a la luz.
Satélites tuyos eran esos ojos
Que seguían tus pasos cada noche de invierno
Apaciguada y plena, navegabas
De una orilla a otra
Del pan a la conversación
Te desvivías al vivir el instante.

© Fabiana León

Poema de Camilo Valverde Mudarra


MÍO ES EL AMOR

......Ya no vivo yo, es Cristo el que vive en mí
.............................(Gal 2,20)


Mío es el amor
suyos sus dulces ojos y el abrazo:
Mi amado es mío
y yo soy suyo,
suyo en goce feliz de eterno lazo.

Soy suyo en pertenencia posesiva,
es mío en concesión vital y abierta;
yo lo amo en posesión transmutativa
y él me ama en donación total y cierta.

Mi amado por fusión constitutiva
dentro de mí, en un sólo ser se inserta;
y yo en Él, por unión resolutiva,
vivo inmerso en virtud de libre oferta.

Mi vivir ya no es mío, ha trasmutado,
en el otro, completos mis sentidos
y, ya, del yo me siento despojado.

El tú y yo, en el entronque confundidos,
confluyen en un centro acompasado
donde en un "unum" viven transferidos.

© Camilo Valverde Mudarra

3.7.09

Poema de Elisabet Cincotta


EPITAFIO

no hay hombre/ niña/
jazmines ni guayabas
que remansen el torrente

Medrano no espera citas/
ni el canillita proclama su pecado/
la calle se viste de rutina

está sola

pronto las violaciones de la mujer
y el hombre de blanco
tapizarán su cuerpo de roja soledad

el incienso

perfumará salones /
negra bata del que espera/
ella no tiene nombre ni poema
para dejar en su epitafio

no habrá rosales ni reja
que contengan la palabra

© Elisabet Cincotta

Poema de Rubén Vedovaldi


CUALQUIERA ES NADIE
DONDE NADIE ES ALGUIEN


.....“Hay que estar atento al ser del conocer
.....-dijo uno-,
.....porque cualquier conocimiento propio
.....es más frágil e inestable que la natural
.....o cultural ignorancia”


No cualquiera
hace de verdad silencio.
No me refiero a ese silencio de callar
lo que mordemos en la punta de la lengua
sino al más hondo y abierto
silencio,
ese silencio que es más propio
y más hondo y abierto
que la última palabra.

Uno quiere callar y calar
aquietarse y estarse sin programa
cerrar los viejos ojos
frenar la mente,
vaciar el pensamiento y el sentimiento;
llegar al centro donde ya no hay otro,
ser en el centro donde no hay afuera

pero hay ruidos afuera todo el tiempo
polvo y velocidades;
hay números y gritos allá afuera
y hay ruido y sangre y miedos cuerpo adentro
espejos rotos
sombras inconclusas,
los fantasmas de todo lo dejado;
reflejos,
ecos que nos perseguían
y no más rostro ni nombre ni signo.

No cualquiera se encuentra con su palabra.
No las cientos de voces hojarasca,
no las máscaras voces que des-dicen,
las palabras que tapan agujeros
y no tocan el tuétano del alma
porque siguen hablando para nadie,
sino esa única
............... última brújula,
esa palabra más honda y abierta
que el más hondo silencio.

No cualquiera desnombra lo que nos llama.
No cualquiera deshace lo que le dicen,

porque donde uno acaba
todo sigue;

pero donde uno empieza
todo cambia

y donde el sueño acaba,
............. alguien despierta.

© Rubén Vedovaldi

Poema de Liliana León Trujillo


Sujeta al destiempo.
Angosta en la vehemencia.
Prendida al exterminio de tribus
que adoran la Gioconda.
A expensas de quedar desnuda
en cuadros de Delvaux.
Antigua y con Borges,
tan sexy como alguna
vez lo quiso mi memoria.
En celibato, en cero, con Cervantes.
Y un diario de seductores bipolares
que todo y nada quieren.
Todo,
más que todo.

© Liliana León Trujillo

Poema de Liliana Chavez



Algún día, nuevamente

No estaré cuando aparezcan
las brevas. Y tanto que me gustaba
buscarla en la higuera.
No es mi patio –digo-
mientras los ojos se abren paso
entre la multitud de gotas
............ que ya mojan la siesta.

Otro día, lo sé,
ha de llamar nuevamente la lluvia
con voz insurgente
y mi cuerpo de selva
de guerrillado temple
acudirá simplemente
con el deseo
............ indisimulado.

Ya sabes como es esto.

© Liliana Chavez

Poema de Emmanuel Cassanese



Apoyastes tus dos molinos de viento
sobre mi cuerpo de La Mancha.
Alojé
las raíces de sendos ombúes
quemándome con su sombra proyectada.

De tus labios cuelga Qui
................................ Jo
.............................. te
rocinante lo rescata
prometiéndole otra gran aventura:
dos Gigantes,
el viaje al centro de la tierra
o las mil y una noches.

Quijote
trémulo
en alfombra voladora
.............................. d
............................... e
................................ s
................................. c
.................................. i
................................... e
.................................... n
..................................... d
...................................... e.

© Emmanuel Cassanese

Prosa de Sonia Quevedo


ATERRADOR SILENCIO

La carga se disparó completa cayendo los casquillos esparcidos por doquier hasta quedar en nada.
Corta y humeante pendía el arma de la mano del hombre que, sin sentir temor y menos miedo la empuñaba con el cilindro vacío.
Silencio aterrador invadía el ambiente al apagarse el doloroso grito de la víctima, desapareciendo sin prisa el agresor; un acecino a sueldo como tantos.
La regordeta forma agitada de la madre trastabillaba cansada al acercarse incrédula, tapando con sus encallecidas manos boca y oídos, al tiempo que intentaba retirar o por lo menos escurrir, de sus mejillas las lágrimas.
Lo doloroso y terrible de la imagen la impactaba y ahogaba, oscureciendo su mente que sin remedio y cegada por el dolor la atormentada.
Llegan parientes, vecinos, amigos, enemigos y también el asesino con aparente dolor y lánguida mueca de cínico inocente; abraza a la doliente madre aparentando sentir, de aquel hombre, la muerte por su mano ejecutada en medio de la soledad, el silencio y el frío de la lluviosa noche; de la eterna nada.
Resguardados los pensamientos fueron sordos los oídos para no escuchar más; para no sentir el grito de dolor ni los gemidos; para no ver el desgarro de las vísceras completas.
Pan de cada día en ciudades colmadas de malandros producto del desprecio de una sociedad viciada; de seres marginados al nacer en cualquier parte, o tal vez, en el zaguán de un buen vecindario o cerca a la pileta de algún parque.
Aterrador silencio invadió el ambiente abrazándose a la madre en su agonía.

© Sonia Quevedo

Poema de Itzela Sosa


Al norte

En el norte Caín nos antecede
con su señal
........ su exilio
.................. su orfandad

Al norte
.......... olas de extrañeza
relámpagos y mantos de locura
al margen quedan tan sólo nebulosas
un viejo talismán
las estatuas de sal se desmoronan

En el Norte Caín
navega sin timón a nuestro lado

© Itzela Sosa