4.4.10

Poema de Fernando Giucich



ESTAMPAS (II)

Había doblado el codo
de los cincuenta
rumiando vaya a saber
que pena engominada
entre las canas incipientes.
Perdedor en todo,
menos con el trazo
del bigote bien dibujado.
Lo vi muchas tardes
esperando el tranvía
recostado con displicencia,
en la ochava de una
esquina.
Y así fueron pasando los días,
las tardes,
los años.
Cuando quise acordarme
el tranvía era historia
y el hombre ya no estaba.

© Fernando Giucich

7 Comments:

Blogger fanny said...

No sé si fue ese levantar del bigote, o el desplazamiento entre tiempo y tiempo, incluyente el espacio, que me pareció que el alma daliniana latía por el poema.

Sensiblemente, fanny

4.4.10  
Blogger galáctica said...

Atmósfera de época muy exacta, con el tranvía incluído . Lo más interesante es esa desaparición de tantas cosas sin que lo notemos, hasta que ya no están. Así pasa, de hecho, y luego nos preguntamos qué pasó con ese "perdedor en todo".Captaste con gran certeza el fluir del tiempo en las mentes de quienes olvidan. Saludos poéticos Irene Marks

5.4.10  
Blogger Nerina Thomas said...

Brillante poema.
un gusto leerlo!!
un abrazo

6.4.10  
Anonymous Anónimo said...

Muy bueno, bien instalado en ese tiempo que pasa y uno no advierte. Las pérdidas y la imagen,sosteniendo. Un abrazo.

Lily Chavez

7.4.10  
Blogger ©Claudia Isabel said...

así se pasa la vida mientras nos entretenemos viviendo! :)

16.4.10  
Blogger julia del prado morales said...

Poema en el que tiempo camina con ese bigote, con ese tranvìa añorado. Con los seres fantasmales, con los que estamos. Te abraza, Julia

16.4.10  
Blogger deliteraturayalgomas-2 said...

Me gusta la descripción del personaje; el final es muy bueno.
Un gran abrazo.
Betty

25.4.10  

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