12.6.11

Poema de Eduardo Espósito



Maldoror’s Lot


Al que madruga Dios lo arruga
dice el pobrecito
y asoma el brazo enflaquecido
por la ventana de las desesperaciones
Un pozo de dolor chupó a su padre
Le quedan siete bocas
siete verdades amaestradas
El problema es que vienen
con el resto del cuerpo
Herencia desmedida para un niño – padre
cuando el viento del norte es clandestino
El traumatólogo del cielo
nos soldó mal los huesos dice
El bracito de la limosna
nos sale del tobillo
Al que madruga no lo ven los de arriba
que se levantan tarde
ciegos al mal olor
Ojalá que se pudran con los ojos peinados

© Eduardo Espósito

14 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Qué fuerte este poema Eduardo, bien, bien, muy original el último verso.
Un abrazo
Alicia Borgogno

12.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Eduardo:
Tu voz poética se alza en nombre de los niños sin voz y llega muy lejos, a pesar de esos "de arriba".
Aplausos, bises y un gran abrazo
María Rosa León

12.6.11  
Blogger Mirna Celis said...

Eduardo: Ponés un granito de equilibrio en la balanza de las desigualdades e injusticias! De alto impacto tu poema, muy bueno!!
Un enorme cariño.
Mirna Celis.

12.6.11  
Blogger Elisabet Cincotta said...

Excelente poema, una realidad que para muchos forma parte del paisaje.

besos
Elisabet

12.6.11  
Blogger Liliana said...

Doloroso y bello porque dice verdades que debemos oir. Gracias porque al leerte no es posible la indiferencia.

12.6.11  
Blogger Máximo Ballester said...

Gran poema, Eduardo, y doloroso de realidad y brillante desde tu sensibilidad. Un abrazo.

13.6.11  
Anonymous Roxana Palacios said...

intenso, muy intenso. Queda ese dolor, ¿no?, es curioso, venía leyendo, fluidamente, y ahora es como si tuviera que volver a él, a este poema, a los huesos mal distribuidos de esos brazos extendidos. La foto también, muy valiosa. Parece que aquí me quedaré por un rato. Gracias, Eduardo; gracias, Gus. Ro

14.6.11  
Anonymous Anónimo said...

David Antonio Sorbille dijo...
Un poema que duele por los cuatro costados. Es el poeta, finalmente, el hacedor de los versos y el lenguaje final de la imágen. Un abrazo

17.6.11  
Anonymous Anónimo said...

La verdad es un dolor que se siente en el estómago, mucho valor tienen poemas como èste.

Gracias Eduardo.

Andrea

19.6.11  
Blogger Cecilia said...

Muy buen poema Eduardo, nos abriste en dos.
Marina C Kohon

20.6.11  
Blogger ©Claudia Isabel said...

Me encantó tu poema; es fuerte, de la misma manera que lo es la realidad de muchos. Muy bueno :)

24.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Una denuncia contundente... hermoso poema.
Saludo grande.

Shirley V.

27.6.11  
Blogger Eduardo Espósito said...

GRACIAS A TODOS, EN EL NOMBRE DE LOS DESPOSEÍDOS...

29.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Y cómo duele el sentimiento de impotencia ! Qué hermoso sería el mundo si los niños, todos ellos, volvieran a vivir su niñez, como niños. ¿Llegará ese día? Te felicito por haberte acordado de ellos en tu poesía...
Celina

29.6.11  

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