13.10.06

Poema de Roxana Palacios


Cerezas, como en el texto de Gelman,
unas manos como manos que vienen de otro poema.

Anoche, la cordura pasó cerca de mi cuarto,
algo quebrado en la puerta o la ventana, no pude distinguir;
hubo razones,
huida,
hubo cerezas,
como en el texto de Gelman.

Anoche, los martillos se alejaron de mi cráneo,
dejé que algo rompiera el melodrama (tiene cierta consistencia el melodrama,
hay que sostener sin perderse en lo patético, sin pelear con los lugares por comunes, tan comunes)

A veces, los martillos
no pactan con los clavos,
y no se duerme;
hay muebles que preguntan,
hay cerezas,
como en el texto de Gelman.

Una se pone por detrás, por delante, por encima, y el lugar es tan común;
una lo patea, lo lame, lo acaricia,
y no se duerme.

Anoche
descubrí la esquina del volcán
en la calle del volcán,
me metí en otra cama,
y no dormí
como en el texto de Gelman.


© Roxana Palacios

4 Comments:

Blogger Gustavo Tisocco said...

poema maravilloso para degustar, como una cereza Roxana...
Un abrazo Gus.

13.10.06  
Anonymous Anónimo said...

Delicioso poema. He podido deisfrutarlo en su totalidad, nada es perdible ni sobra algo; la belleza radica en la sensación pura, en su profundidad, en esa soledad compactada que se deviene en el hilo final, horizonte de la más cruel de las angustias.
Realmente hermoso!!!!
francisco

14.10.06  
Blogger Presentes Ausencias said...

Hermosa textura poética.

15.10.06  
Anonymous Anónimo said...

David Antonio Sorbille dijo...
Roxana: què renovado placer nos brinda la lectura de tu poema y darnos cuenta una vez màs, de tu deslumbrante lirismo.
Un gran saludo.

16.10.06  

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