6.1.09

Poema de Pere Bessó



CEMENTERIO BAJO DE LA LAGUNA NEGRA

Aquí la sombra del cielo escarba,
es puramente aproximación secundaria del cielo,
calcomanía del cielo,
estrella que estalla en medio de todas las estrellas más
ordinarias.
Los edificios destruidos por los deslumbres sin alas
son más pequeños que yo,
Una estrella obscura para cada residente que duerme
sin el cuidado de ningún ángel.
En el corchete de pastor una trampa de pajarillos cuelga vacío.
Ni se balancea.
La fresca de la noche levanta un aroma de sangre,
picantillo como brotes de la hierba reseca
guardados en bolsa de cuero negra,
Enseguida hiede.
Una obscuridad de silencios
y duelos azules nos han caído encima.
Retomo ausente su vuelo,
El pensamiento retoma el sabor de lo que aún no conozco.
El sendero gris del carro de la peste está enfilado de olivos.
Sus raíces pueden tocar ahora los muertos,
escribió el poeta.
La muerte puede tocar los olivos,
las amortajadas estrellas,
la mortandad misma
a través de sus poros polvorientos de muerte.
Estoy tan cansado que me acostaría aquí,
pero no estoy tan cansado
para que mi último resuello de nueva intifada se detenga.
Un cordero lixiviado blanqueó las losas de Arafat y Darwish.
Gaza es la palabra grabada en aguafuerte
que me engancha a la vida
como un narguile de plata soñoliento.
Para ti el cordero de mis palabras
que no quita el pecado de las bombas del mundo.
Gaza, el sueño del rizo de la calavera
a la puerta del losar de los inocentes
donde mis manos han estado rozándote
como un icono derrocado de la paz.
Pienso en los huesos,
ancas despellejadas viviendo entre nosotros mañana
y respiro, Gaza, el suave perfume
de la gloria de tus mártires.
Y transgredo el sueño dulce de les madres de Gaza,
trenzo las cintas de los sueños de las jóvenes de Gaza
y estiro la piel de estos muertos que no tienen nada que ofrecernos,
ni tan siquiera la última liga al grito de la lujuria
de tus cuerpos quemados.
Nunca habrá bastantes candelabros caídos
Para corregir esto.
Perdidos por perdidos, los aullidos se pierden
en los olivos del otro lado del paso,
que retuercen sus ramas avergonzadas
y se desgarran.



CEMENTERI DAVALL DE L’ESTANY NEGRE

Ací l’ombra del cel grata,
és purament aproximació secundària del cel,
calcomania del cel,
estel que esclata enmig de tots els estels més ordinaris.
Els edificis enderrocats pels besllums sense ales
són més petits que jo,
Un estel fosc per a cada resident que dorm
sense la cura de cap àngel.
Al gafet de pastor un parany de pardalets penja buit.
Ni es balanceja.
La fresca de la nit alça una flaire de sang,
picantoseta com brots de l’herba ressequida
guardats en bossa de cuir negra,
De seguida put.
Una foscor de silencis
i dols blaus ens han caigut al damunt.
Jo reprenc absent el seu vol,
El pensament reprén el tast d’allò que encara no conec.
El sender gris del carro de la pesta està renglat d’oliveres.
Els seus arrels poden tocar ara els morts,
escriví el poeta.
La mort pot tocar les oliveres,
les amortallades estrelles,
la mortaldat mateixa
a través dels seus porus empolsegats de mort.
Estic tan cansat que em gitaria ací
però no estic prou cansat
perquè el meu darrer buf de nova intifada es detinga.
Un anyell lleixivat blanquejà les lloses d’Arafat i Darwish.
Gaza és el mot gravat en aiguafort
que m’enganxa a la vida
com un narguil de plata somnolenta.
Per a tu l’anyell de les meues paraules
que no lleva el pecat de les bombes del món.
Gaza, el somni del rínxol de la calavera
a la porta del llosal dels innocents
on les meues mans han estat fregant-te
com una icona enrunada de la pau.
Pense en els ossos,
anques espellegades vivint entre nosaltres demà
i alene, Gaza, el suau perfum
de la glòria teus màrtirs.
I transgredesc el somni dolç de les mares de Gaza,
trene les cintes dels somnis de les jóvens de Gaza
i tibe la pell d’aquests morts que no tenen res a oferir-nos,
ni tan sols el darrer lligament al crit de la luxúria
dels seus cossos cremats.
Mai no hi haurà mai bastants canelobres caiguts
per a esmenar açò.
Perduts per perduts, les udolades es perden
en les oliveres de l’altra banda del pas,
que vinclen les seues branques avergonyides
i s’esgarrifen.

© Pere Bessó (Autor y traductor al catalán)

8 Comments:

Blogger diana poblet said...

Pere y su palabra enorme, triste, lamentable, necesaria.
Palabra que tal vez no resuelva pero acompaña en la línea, en la lucha, en este no estar tan huérfanos ante el genocidio y sus demonios.
En estos días, te acompaño con mi abrazo,
d.

6.1.09  
Anonymous Anónimo said...

Pere, bueno, tuve la oportunidad de leer este poema en estos días.Coincido con Diana de tu enorme palabra, triste, lamentable. Muchos poemas hemos tratado que nuestros versos griten y por momentos siento que gritan y se ahogan en ese remolino de agua que es la sinrazón. Un abrazo fuerte.

Lily Chavez

7.1.09  
Blogger Ricardo Juan Benítez said...

Pere, he tenido ocasión de leer este poema, de reenviarlo a mis conocidos, y a la brevedad será subido a mi blog. Es una enorme muestra de piedad, más allá de al belleza formal del poema, que ojalá despierte conciencias, si es que los señores de la guerra tuvieran alguna.

7.1.09  
Anonymous Anónimo said...

Poema al rojo vivo, rojo sangre, dolor inevitable, impotencia, violencia engendrada por el poder, poder de poderosos grupos economicos que inventan guerras para llenar las arcas mientras la humanidad se deshumaniza.
Patricia Corrales

7.1.09  
Anonymous Anónimo said...

También yo conocía este poema, lleno de impotencia por no poder corregir, no poder cambiar las cosas horrorosas que suceden.
Has volcado todo el fuego que te quema por dentro ante todas estas atrocidades.
Te felicito, Pere

Alicia Borgogno

7.1.09  
Blogger Elisabet Cincotta said...

Releer tu poema es vibrar ante el horror de los hechos y doler en la impotencia. Que el poeta siga diciendo que la palabra siempre llega.
besos
Elisabet

11.1.09  
Anonymous Anónimo said...

Pere: Terrible realidad en las palabras del poema. La desintegración de la raza humana, el horror de la civilización y el agoismo del hombre hacen morir las esperanzas. Un doloroso poema y una advertencia de un final.
Víctor Hugo Tissera

13.1.09  
Anonymous Anónimo said...

HOLA PERE: tu poema es un llanto, palabra tras palabra como lágrimas
que quieren limpiar la atrocidad
de las guerras.
Cariños
Anahí

15.1.09  

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