17.3.09

Poema de Marián Muíños


PLEGARIA

Álgida luz de llama iridiscente,
trémula, agita la cima de mi templo:
fragmentada la memoria y el presente,
soy un puro temblor de tierra y cielo.

Todas las nubes se vuelven transparentes
Y una lluvia uterina es el velo
que me envuelve –protectora- en una muerte
cancerbera de otras tantas similares
que sabrían a manjares de reencuentro.

¿Dónde estáis vosotros que partisteis,
dejándome columpiada en esta espera?
¿Adónde van mis frutos sin mis ramas?
¿Adónde voy yo con tanto peso y sin maletas?
¿En qué equipaje caben tantos años
dedicados a maternales desvelos?
¿Cuándo hallaré el techo que cobije
mis despertares y mi último silencio?

Álgida luz de llama iridiscente,
certidumbre de la fe con el Eterno,
Pétalos, Loto,
Consciencia Prominente,
Uno y Todo del Cósmico Aliento,
Brisa elevada más allá de mi mente:
Equilibra mi jungla y mi desierto,
y aniquila uno a uno mis tormentos
para que vuelva a su cauce mi riachuelo.

© MARIÁN MUIÑOS

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Marián: un poema que condensa la vida misma, con todas las preguntas sin respuestas, que ella tiene. Un abrazo, Laura Beatriz Chiesa.

17.3.09  
Anonymous Anónimo said...

"...y aniquila uno a uno mis tormentos / para que vuelva a su cauce mi riachuelo."
¡Hermoso final para tan hermoso poema! Felicitaciones, Marián, y un beso grande
María Rosa León

18.3.09  

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