27.2.09

Poema de David Rosario Sorbille


MENSAJE

Uno siempre anhela
mejorar escribiendo,
porque con el tiempo
descubro a mi vejez,
como una simple estrella
que brilla de esperanza,
por eso la voluntad
del viejo que habito,
no escribe pensando
en los años que pasan,
sino imaginando
extensos puentes,
hacia otros paisajes
y costumbres distintas
de la hipocresía
y la injusticia
en la que vivimos,
de ahí que mi vida
se fue acostumbrando
a una marcha lenta
que encuentra en la palabra,
la razón de su existir.

© David Rosario Sorbille

Poema de Diana Poblet


Acoso

Dicen que ausencia
es lo que no está
y casi sin querer perdimos.

Se equivocan
ausencia es lo que embiste
lo que repleta
invade como hiedra

es lo que excede
pantano que rebalsa
saciedad de vacío
envase solitario
asfixia sin muerte.

Distancia en parsimonia
tren sin llegada
casa vacía
diálogo de planta
lo que fue se atomizó
es frasco hueco
chocolate incomible
sobre sin carta
nombre electrificado.

Desconcentra el recuerdo
se resigna otra partida
y al atardecer,
huele a menta.

© Diana Poblet

Prosa de Piero de Vicari



plural de los plurales, de mote viracocha vago con mi astrolabio por las llanuras del hombre, no mido astros mido intenciones, ay de este verso destituido y ausente, ay de todos los versos que revelan el secreto de la luz y son la noche, viejas oscuridades como un seno en la boca de un anciano me resignan: los poetas que no hacen el amor con la poesía deberían estar bajo sospecha

© Piero De Vicari

Poema de Norma Segades



Hasta los dientes.

Uno no puede,
........siempre,
andar gritando al mundo a voz en cuello
todo lo que te quiere.
Uno no puede,
......... a veces,
olvidar el idioma en que la vida
anda sacrificando mariposas
bajo nuestras promesas de Septiembre.
Por eso son forzosos los crepúsculos,
cuando el cielo en silencio nos desteje
sus ovillos de noche estremecida
por un filo acechante de jazmines
y rosales silvestres.
Por eso son vitales las caricias,
la risa al viento,
.......... el beso que sucede
y nos exilia de la hipocresía,
de los negros olvidos,
......... de la lluvia
con que el odio desnuda la intemperie...
y nos enciende huecos de panales
y nos amarra al borde de la luna
como gaviotas a lejanos muelles.
Por eso,
.......... en ocasiones,
suelen ser perentorias las miradas
que escrutan la tibieza de las pieles.
Esas que acaso trenzan la ternura
en la semilla pura de tu vientre
para ejercer el cielo o el abismo,
las del reloj de sangre,
..........las que engendran
..........la magia prodigiosa de los duendes.
Por eso,
..........¿de qué sirven las palabras?
¿no es hermoso
ir armados de amor hasta los dientes,
sin más desvelo que morder la sombra
en la hondura ritual de tu relieve?
sabiendo que a pesar de todo esto,
uno nunca ha podido,
..........uno no puede
andar gritando al mundo
..........a voz en cuello
todo lo que te quiere.

© Norma Segades

Poema de Rolando Revagliatti



Agarrarla, además, con la mano


Agarrarla, además, con la mano
recuerdo que constituía
aproximadamente
la excelsitud

Supe de excelsitudes sin incluir manos
cómo no

Eso mucho antes

Y atado.


© Rolando Revagliatti

Poema de Silvia Pastrana


PRIMAVERA

Cuando del cuerpo
sudan las manos
la boca niega
el agua fría

El mar
marca
las diferencias

*

Frágil,
la piel,
se astilla.

Mientras la ausencia
se insinúa
alguien grita

.............. ha sido suficiente

*

La escena perfecta:

Limpiar los vidrios del revés
Fumar un cigarrillo
Esperar que las imágenes
buceen en el alcohol
................. de la metáfora


© Silvia Pastrana

Poema de Natalia Molina


Camino de ida

II

no olvido
no perdono
no hago escenitas
ni me muero de amor
más que los domingos enteros
y pedazos de los 6 días restantes
de la semana
en los que sólo quisiera
enredarme entre tus brazos y piernas
sentirte debajo de mi piel
escucharte el corazón

© Natalia Molina

Poema de Omar Requena



Cerrar la esclusa:

ni una palabra màs
para inventarte


© Omar Requena

Poema de Marta Cwielong


......En todo caso, sólo ahí el poema fracasa.
......No cabe, pues, la balada
....................Pere Bessó


en un solo de Bechet
la pena se convierte en dicha
vacila el rostro

la claridad
es una bocanada que ahoga

un zumbido
de labios cerrados
..... musitan la melodía

© Marta Cwielong

Poema de Osvaldo Risso Perondi


De ciertas apologías

La verdad es necesaria cuando existen pruebas
La prueba es el conocimiento profundo de los actos
Los actos son netamente de los humanos
Los humanos son exclusivamente responsables de sus actos
....................................... de sus pruebas
....................................... de sus verdades
........................................... Absolutas.

Nadie es perfecto
excepto el silencio
El silencio es causa de la creación
La creación (se dice)
.................. surgió de la materia
La materia se gestó en un átomo
El átomo fue el dueño de la partícula
La partícula se desprendió de la luz
La luz se encendió
....................... en medio de la nada.

La nada
....... al principio
era tiniebla
La tiniebla llegó hasta aquí
a través de un viaje cósmico
por millares años-luz
de eternas magnéticas brisas
Las brisas fueron (no se sabe)
........................... causadas o casuales.

Dónde había árboles
y que viento invisible
los incitaba
a moverse?

Antes
que nosotros
Un remoto astroluz
viajaba
......... a pleno sol
por los confines
más cercanos
............... del Universo


© Osvaldo Risso Perondi

Poema de Silvana Gangi


Y devorándose las extremidades
Ellos

La terrible necesidad de alimentarme de tu persona
Aspirar tu blanca piel, abstractamente rosada
Perlada
Llena de pecas que no se muestran
Pero están ahí.

Los vasos sanguíneos se inflaman
Pero ¿importa?
Si!
Se lastima
La capa externa de las voces.... tuyas.

Me inspiraste
A inspirarte
A absorberte
A delimitar
TU .... cuello
Y caminar por él.

Te estrujo hasta desaparecerte
En mí.

No te escapes y soy tu campo protector.
.......... ¿Puedo?

Aunque te lastime externamente
Te integro
Porque no se puede
Apretujarte más.

Dormime
Evitá entrar en mi próximo sueño.

Recordame
Y
Alimentate de lo que quieras de mí.

Dormite
Inventame
Creame

Y por favor…
Pero por favor…
No te disuelvas ......... en realidad.

Yo
Soy tu campo protector.

© Silvana Gangi

Poema de Ricardo Venegas



Acompañé a mi padre a buscar al abuelo
y encontramos tan sólo
una foto blanquecina en el desierto,
recorrimos el páramo del cementerio
donde nada se oye,
donde toda grandeza acaba siendo polvo
y donde siendo polvo se eterniza.

© Ricardo Venegas

26.2.09

Poema de María Sangüesa


LARGA NOCHE

Larga noche que finge falsas lunas
de eléctrico artificio y resplandor.
En las aceras, lágrimas de asfalto
se derraman entre tus pasos y el neón.

Estrellas que se apagan en farolas
sobre calles de embustes y bombillas.
Un bosque de suspiros va trepando
entre enrejados de luces y dolor.

Cada paso resuena en tus oídos
con un batir oscuro de aguas presas:
recuerdos que aún habitan en tus venas.

Solo estás ante la noche y el alcohol.
En los cristales te miras reflejado,
y ves el rostro amargo de un traidor.

© María Sangüesa

Poema de Alejandro Drewes



irreversible vientre
de la última carta
-muerte por fuego-,
oscura condena
de los Arcanos,
por tres veces siete

sobre la órbita antigua
sopla el vendaval de las eras
heladas, sopla donde el tiempo
ha devenido eternidad
y el silencio del mundo
las notas de un himno

© Alejandro Drewes

Poema de María Del Mar Estrella



LA HORA DE LOS PUEBLOS

Entre lluvia de címbalos y bronces
vienen pisando fuerte y sin apuro.
A medida que el ojo los enfoca
va creciendo el asombro del encuentro
porque llegan, en río de banderas,
con su brazo en el hombro del vencido
humedecidos en la misma sangre
desgarrada la piel por igual sueño.

Ha llegado la hora de los pueblos.

El poeta los mira. Y ya no canta.
Porque se ha echado a caminar con ellos.

© María Del Mar Estrella

Poema de Marcelo Juan Valenti



Soy un vagabundo
escondido
en el territorio casual
de mis ojos
cerrados.
Oscuridad
es la palabra que me guía.
El panorama
concluye
en el párpado.

© Marcelo Juan Valenti

Poema de Emilce Strucchi



Vuelve a enllagar con su brumal la noche
dentro me abrasa
insatisfecha

¿por qué regresará siempre triunfante de vertederos vientres su embrión?

culpas nunca, sólo deseos
me prodiga
excitante

¿será oprimida-absuelta?
¿ajusticiada?

bárbara es mi condena
que me enjaula con su boca ebria en mañanas silentes

pero si estaba muerta
¡desde hace tanto tiempo!
marchita
y sedienta ante mí

sí que florece
traicionera
hermafrodita y equívoca
su savia
en mi definición infértil

¿aceptaré que en su extravío
ya nada
nada se pronuncie?

© Emilce Strucchi

Poema de Horacio Gómez


CÚPULAS

La noche
intenta ocultar
su diadema de estrellas
muertas entre las cúpulas ausentes.
Un fantasma de fotos grises
intenta abanicarse
ante cada espejo que recuerda.
Y este afiebrado laberinto
que aún me soporta
intenta acostumbrarse
a mi silencio desabrigado
reclama la sonrisa extraviada
la nieve huérfana de voces
el hechizo postergado.
Algo.
Que detenga el pálido cortejo
de mis manos sedientas de siempres.
De no ser así
sólo podré escuchar a mi sangre
un segundo antes de que me hieras.

© Horacio Gómez

Poema de Marián Muíños



SICOUR SICOUR SICOUR

Levitando sobre un nombre
evaporo las horas.
el sol filtra ultravioletas
en mi atmósfera interior,
derrite los fantasmas
convirtiéndolos en nubes,
llueven sin llegar a mi tierra,
los miedos y las dudas.

Ligera como tules de mariposa
asciendo sobre un nombre.
Mi ternura halla su cauce
en un espacio ilimitado
y se expande suavemente.

De pronto,
un chubasco se derrama
abruptamente sobre mi cabeza,
y me despierto de mi último
poema de amor cursi.

Me prometo que será el definitivo.

© MARIÁN MUIÑOS

Poema de Roberto Glorioso



Un dios para esta tarde
............................ de domingo.

Para que su aliento a soledad
desmantele grúas
..................... de silencio.


© Roberto Glorioso

Poema de María Amelia Diaz



PARA JUSTIFICAR A CAÍN


En el principio fue la luz
el día y la noche sin ventanas,
un dios primerizo cumplido en todos los colores del agua;
y en la redoma donde todo empieza, las fragancias,
el verde desteñido sobre el verde;
y después los vientos, desde la línea inicial del horizonte.
Pero faltaban ellos para arrojar a los tentáculos,
dos cuerpos apenas sombreados por el vello,
y los formó desnudos, como si no hubiera tentación posible.
Él había creado el Paraíso. No,
no para que arrebatáramos al vértigo la alegría,
en el Paraíso reptaba la serpiente de su ira.
Pero ellos no sabían,
y bastó la manzana para enviar al Ángel,
un pretexto fugaz en el árbol primero,
la espada del Ángel y el hielo en los huesos.
Después la historia se repite:
Eva y Adán ..... / ..... Adán y Eva
inocentes contra el mundo de la doble tiniebla,
la carne consumida por el dolor y el tiempo.
Y la primer violencia
echando sus raíces bajo el cielo.

© María Amelia Diaz

Prosa de Fernando Trejo



Palabra

Podría explicarles al escribir palabra, que mi mano derecha no obtiene concordancia. Y que en las mismas líneas donde escribí Palabra, la tensa luz de lo absoluto aclara que me caigo. Y obtengo resultados inconclusos como: vuelco, pulcritud, arroz. Y en sí, con estos pasos ciegos e impostergables, mis pies en su desdicha llevan pequeñas consonantes a la espalda.

© Fernando Trejo

Poema de María Elena Tolosa



Presentí el rubor en mi rostro.
Me di vuelta
y escuché respirar.
Supe de la profundidad
de sus ojos en mi espalda.
Pude estallar
y callé como una flor tímida en la mañana,
como la libélula que custodia sus arpegios
como el grito del geranio
liberando el perfume
para derramarlo en sus manos.

© María Elena Tolosa

Poema de Héctor Berenguer


LA PIEL DE JUDAS

VI

Pez que traspasas el agua
días como alas
tonada del viento entre las cañas

¿El cielo será azul mañana?


© Héctor Berenguer

Poema de Marga Mangione


A pesar de las lágrimas...

Crepúsculos aterciopelados
coronan días ausentes.
Noches paridas con dolor
agonizan en mis manos vacías.
Auroras ignoradas se alejan sin amanecer.
Una mezcla de sensaciones
evadidas de angustias lejanas,
entristece el hoy, y empaña el mañana.
Crueles realidades mutilan esperanzas
que no se animan a ser.
Y los días pasan, con pena y sin gloria
dejando atrás, alegrías perdidas
en los huecos de la memoria.
Lo efímero se hace eterno
en esta soledad en compañía
que me desgarra y me fragmenta.
Una sucesión de minutos
amontona horas, días, meses,
que se convierten en años
y se acumulan sobre mi rostro
surcado por las líneas del dolor.
La experiencia se almacena
en las manecillas del reloj,
y éstas, convertidas en filosas espadas,
matan mi espíritu,
mientras mi cuerpo sigue con vida,
sin saber por qué...
Pero los crepúsculos aterciopelados
que aguardan auroras amanecidas,
siguen penetrando en mis ojos...
Y a pesar de las lágrimas,
¡no puedo dejar de admirar tanta belleza!
Entonces me pregunto:
¿Qué misterio hay en el alma,
que aún estremecida de dolor,
puede apreciar la hermosura de un atardecer?
¿Qué extraña sensación de esperanza,
escondida en lo profundo de mi ser,
alienta mi corazón,
y me incita a confiar en una nueva aurora?
¿Por qué ansío atrapar esa débil luz,
de un mañana incierto?
Será tal vez porque es lo único que existe,
para que a pesar de las lágrimas:
¡Aún amo la vida...!


© Marga Mangione

Poema de Pablo Mora


Penélope Cruz

Venida de un lugar
llamado Alcobendas
ojos color de luciérnaga
de guirnalda crema escotada
luce dispuesta regia arroja vida
en ruedo celeste de taurina estirpe
pensamiento ensoñado sabrosura hembra
dulzor alicorado del sol que estos ojos con premura beben
esperanza alada retribuida espera hace tiempo y noche y frío
a la intemperie entre la lluvia un muñeco porfiado entre sus senos duerme

© pablo mora

25.2.09

Poema de Jonatan Marquez


Ruego

No los interrumpan
todavía no
déjenlos con su paz merecida
no se pregunten
no les hablen
hagan silencio.
Por favor no enciendan mi alma
todavía los fantasmas
no terminan de besarse.

© Jonatan Marquez

Poema de Leonardo Gastón Herrmann


El jardín de arena
las manos sombrías marchitas,
y ese ojo en el centro
de la palma,
ese ojo,
que grita en el tormento.
Ultimas imágenes de la niña
construcciones del tiempo
fantasmas proyectados sobre el túnel.

© Leonardo Gastón Herrmann

Poema de Leonor Silvestri


Balde de agua

un dolor seco
como una piña
un disparo gélido
en el medio del pecho
un beso de puñalada
la televisión está prendida
me habla en una lengua que
no siempre comprendo
te dije me dijo me dijiste
tengo
frío en las piernas
la soledad es una cueva
húmeda adentro un oso
una sala de estar llena
de ruido y humo
una fiesta en año nuevo
nadie te conoce
ni tiene ganas de dirigirte
una palabra excepto aquella
estrictamente necesaria
por educación
un sillón repleto de oscuridad y
clavos
el dolor es una mujer
que llega a los 40
casada con hijos
la familia perfecta profesional aunque
levanta la mano y la baja
sobre el culo del hijo
NO LE PEGUES A TU HERMANA
y dice
para serte honesta
llamame cuando ella no esté cerca, cuando
puedas hablar
un país extranjero
con gente que no entendés
y no te entiende
parece que te quiere
coger o que te quiere
pero solo parece
ahora estoy cocinando
ya tengo tu teléfono
te llamo
y el dolor se irá
sabés
que este poemas es una mierda
como todo lo que se escribe
cuando te duele así
el pecho cuando
una piedra te aprieta
la vejiga pero no podés
mear
y te preguntás
cuánto falta para lo que te hace
falta cuánto más
tus ganas
de creerte genial
podrán aguantar
y sabés que la noche
es eterna
no tenés adonde ir
encerrada en el medio del vacío
imposible extender la mano
parar un taxi volver
a casa
salir corriendo
el campo abierto es
el claustro
y te aferrás a esta única roca
aunque sea esta mierda
recordá
ella no tiene esto
ella no te tiene
ella no tiene
nada y todo
será algún día
un mal sueño

© Leonor Silvestri

Poema de Leopoldo González


FLORECIERON LAS TERNURAS

Florecieron los besos
las garúas con sol
las ternuras
........... todas las ternuras
las caricias truncas
que no encuentran tu piel
y buscan en ese día
.......... el día
................. aquel de no hace tanto
ese día tuyo
que fue nuestro
para siempre jamás
.......... el día de todos los milenios
que sin embargo ocurrió
......... no hace tanto ocurrió
.................... y pervive en los recuerdos
poniendo la piel de gallina
con solo eso
........... el regalo y la huella

sublime
desde la bruma
desde el soleado y magnifico
cielo de la presencia
sonríe con sonrisa de Gardel
el día que empezamos
a querernos

© Leopoldo González

Poema de Gabriel Impaglione



Rueda calle abajo

Rueda calle abajo
sin testigos
envuelta en su círculo
de ausencia.

Gota fósil, sigilosa
se cae del planeta.

Arrastrará poemas
esperas con aullido.

Y el pájaro ciego
de mi boca
desterrada.

© Gabriel Impaglione

Poema de Kato Molinari



FÓRMULA INFALIBLE PARA GOZAR DEL DOMINGO

Elíjase el domingo
más triste y más feo del mes,
que habrá sido debidamente precedido
por un sábado tedioso,
vacío,
insultante.

Olvídense los amores trágicos,
la agigantada soledad
y la inestable condición de empleadita.
Olvídense también los vecinos de enfrente
y rechácense los llamados del chismoso balcón.

Diríjase, tiritando,
a la pileta de lavar,
previo transporte de toda la ropa sucia.
Inicie la labor
procurando tararear "La vie en rose"
o "Sus ojos se cerraron".
Sus vecinos aullarán.
La discordia interdepartamental
quedará así instaurada.
Inmediatamente eche mano del jabón
y de sus escasas fuerzas.

Observará, a continuación,
sobre la superficie mugrienta del agua
muchos desfachatados globitos o pompas.

Evite destrozarlos, nunca se sabe...
Cuando llegue a la etapa del enjuague
suspenda todos los cánticos y loas al Señor.
Escuche solamente los latidos de su corazón solitario.
Luego, a fin de que la tarea no resulte ingrata,
preste oídos a
esos ruiditos
delgados,
breves,
angostos,
rítmicos:
sólo sus manos de usted son capaces de generarlos,
con la pacífica intervención del agua corriente.
Son los gorgoritos.
Disfrute de ellos, estimada señorita.
Dése cuenta de que muy pocas lavanderas dominicales
y aun de las otras
han sido informadas sobre la
existencia de tamaña maravilla.

© Kato Molinari

Poema de Julio Carabelli


La reina del blues

Siempre aseguraba que sería
una tarde cualquiera
la reina del blues
mientras servía vino a los borrachos
en el bar mugroso de la terminal

-Ya vas a ver- amenazaba
y mascullaba en pésimo inglés
algún verso aprendido al pasar

y volvía a poner el viejo disco
donde una voz redonda le decía

-la próxima eres tú-

pero no fue la continuadora
ni siquiera pudo cantar
aquel único verso que sabía
en el sucio bodegón que estaba enfrente
la muerte la sorprendió
sin más lujo
que un raído camisón violeta
y una oxidada intención
con la cual le fue posible
abrir el dique que escondía en las venas.
Ahora
cuando ya no suena tu canción remota
yo te nombro muchacha
la reina del blues
y como tal
mañana
iré a saludarte envuelto en una bata azul.


© Julio Carabelli
Pintura: Juan Fernando Cobo

Poema de Liliana Varela


Después

......"Allí donde el sepulcro que se cierra
...............abre una eternidad"
.......................Gustavo Adolfo Bécquer


La voz perdida tras el eco que dejó tu nombre
no tiene consuelo,
resquebrajada la palabra se niega a seguir
latiendo en mis labios.

¿Cuál es el limite para el recuerdo?
¿Dónde está la frontera de la memoria?

Huir de la propia sombra no es posible
Arrancarse el corazón no sirve

¿Sabrá mi pecho el punto exacto
para no estallar?
¿Será peor la culpa de aceptar
tu ausencia?

Extender los brazos y aprehender el aire
Acariciar el frío de una almohada ajena
llorar en silencio sin que nadie enjugue
las lágrimas derramadas.

Eternizar el purgatorio...
vacía de ti.

© Liliana Varela

Poema de Juan Carlos Rodríguez



Inventemos el planeta

Ariana mía,
hembra amada,
manos de laurel trabajado a caricias,
una mágica tarea nos espera.
Porque a ese planeta que inventamos
le hace falta solamente el bullicio
de voces llenas de racimos,
que esperan que los alumbre
el mismo sol que trajiste en tus espaldas.
Vayamos al lecho,
y mañana estará todo en su lugar.


© Juan Carlos Rodríguez

Poema de Liliana Alemán


ADIOSES

La voz
arena húmeda de herrumbre
impregna
la boca abierta comulgando
un mar que escapa
del volumen oscuro
..................... las miradas
junto al ocre de la tarde
disuelta.


© Liliana Alemán

Poema de Lydia Pistagnesi


Aurora de amor

Eleva su plegaria la hojarasca.
Un ruiseñor anuncia,
que desde el vientre de la ausencia
llegan los recuerdos
para acariciar mi soledad


© Lydia Raquel Pistagnesi

24.2.09

Poema de Rosa Lía Cuello


LA LOBA

La loba
se arroja a la locura
de atrapar la presa.
Cuando amanece
sus fauces hambrientas
recuerdan solo
un poco de calor
en la sangre.
Voy a dormir.
Yo y la loba dormiremos.
La loba y yo
seremos una mujer
que duerme.

© Rosa Lía Cuello