21.2.10

Poema de Alexandra Botto


Es como mi libro, que casi te infecta

La niña arrancó la áspera piedra que rodeaba la tarde
escarbando con los dedos azules de la noche.
Llora porque las esquirlas del amor
le mataron al macho justo cuando dormía en la bóveda
abrazado a su promesa.

Nos ha visto y se pregunta si es que acaso regresó
La Era de los Móviles Prodigios.

Sólo uno puede decir:
Así encontré todo,
con la sangre de su letra revolcada en el papel,
con sus restos incinerados de sol junto al umbral.

El yacía en disección correcta
a juzgar por sus minúsculas garras
trabadas en su ego.
Ella,
resistente a su idólatra espejo,
lleva una cicatriz en la espalda

y como las chicas bonitas también repite:
¡Bienvenida!
¡Bienvenida!

Nosotros,
los que no somos ángeles, miramos.


© Alexandra Botto

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

sencillamente conmovedor, con la crueldad hilada bien finito, para esparcir imágenes en un poema muy bueno
Saludos
Anahí Duzevich Bezoz

21.2.10  
Anonymous Anónimo said...

Buenísimo Alexandra, sabés que me gusta muchísimo tu manera de decir. Un abracito

Lily

21.2.10  
Blogger Sibila de Cumas said...

me gustó mucho, es de un color diferente al resto de los poemas, creo que así se distinguen los versos que quedan en nosotros, por el color. Saludos

Silvia Camuña

23.2.10  
Anonymous Anónimo said...

Alexandra: Fue un placer conocerte, y es un placer escucharte, y además, leerte.
Bellísimo poema!

Un abrazo,

Alicia Márquez

24.2.10  
Anonymous Anónimo said...

...te escucho decir "bienvenida, bienvenida" y como no soy un ángel te miro.

salud Alexandra.
a.-

1.3.10  

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