24.2.10

Prosa de Mirna Celis


Misterios.

Se preguntaba porqué había comenzado a pintar libélulas. Pero súbitamente paría una sutil necesidad de hacerlo.
Transformó el hobbie de su vida en una forma de salvación. En su cabeza surgía la voz: “La pintura salva la vida”. Porqué estas palabras se delineaban en su mente, no hallaba explicación; no cabe duda que la memoria atesora frases que en momentos acuden para dar su mano en virtud de rescate.
Algo sucedía en ella, una especie de desconexión con el mundo y mientras el pincel se esparcía por la tela, ella volaba. El cielo de pintura le parecía más desafiante que todos los cielos de sus días. Podía sentir cómo la brisa le hacía el amor a su piel y alma.
Usaba una especie de bata larga color púrpura, se sentaba cerca de una ventana desde donde se podía ver una parte de su jardín, las telas matrices de sus creaciones, su caballete y los colores en un bello canasto de mimbre.
Una melodía de aire, acrílicos y pinceles surgían de su mano. Se dejaba llevar en un trance en el que solo habitaba la calma. La ópera impregnaba el espacio, un lirismo poético acompañaba el vuelo de esas alas: había inventado un pentagrama de viento y notas traslúcidas. Hizo de aquel acto un ritual de magia y pronto todo en ella se conjugó en un universo sin tiempo.
Afuera los ruidos, la gente que caminaba, el bullicio de los demás…nada parecía turbarla. Cuando se detenía, sus ojos se fijaban en una madreselva en flor. La veía mecerse en las mañanas, teñirse de ocasos en las tardes y cubrirse de luna en el manto de la noche. Ese maternal paraíso de aroma le marcaba el tiempo con sus agujas de ramas y pétalos, perfume de un reloj natural y puro como su interior.

Naturaleza sabia de la vida, letargo necesario para un renacer,
camino marcado por el destino,
agua para lavar las heridas.

Ella no lo sabía a ciencia cierta, pero sus manos estaban dando vida a su nuevo ser.


© Mirna Celis
Pintura: Mirna Celis

10 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Querida Mirna, tu prosa poética me conmovió profundamente...la leí varias veces, me identifiqué con el camino, el proceso de la "protagonista", sus rituales, la amistad con la naturaleza, purificación y renacimiento..y pintar libélulas, hay algo más sutil??? Pura sensibilidad en tu escrito y en tu magnífica pintura, me gustó todo!!! Besos, María Chapp

25.2.10  
Anonymous Anónimo said...

David Antonio Sorbille dijo...
Una creación deslumbrante. Te felicito sinceramente, Mirna.

25.2.10  
Blogger Avesdelcielo said...

Sin conocerte, te veo y te siento, Mirna, y la conversión se hace necesaria para resurgir.
Mirna - libélula, tu pintura y tu poema me abrazan.
MARITA RAGOZZA

25.2.10  
Anonymous Anónimo said...

Una hermosura total este texto. Y es mágico sin lugar a dudaas. Yo, por lo menos, me convertí en libélula mientras lo leía.
Te mando un abrazo y mi admiración.

Jorge Luis Estrella

25.2.10  
Anonymous Anónimo said...

Una verdadera pintura, eso es este poema.
Gracias
Abrazos
Alicia Perrig

26.2.10  
Anonymous Anónimo said...

Mirna: sin duda ella podía tocar el cielo con las manos, pintar la vida...pintarse viviendo. Renacía en cada vuelo de sus colores, tu mágica libélula. Muy pleno de sensaciones que acariciaron mi espíritu y te lo agradezco. Un abrazo, María Paula Mones Ruiz

26.2.10  
Blogger Nerina Thomas said...

La creatividad salvó a su alma. Que no es poco. Sus manos dibujaron el camino, mmarcó sus huellas.
felicitaciones!!

27.2.10  
Blogger Eduardo said...

Mirna
en tu texto existe una magia conmovedora desde la primera palabra. Felicitaciones por haber logrado un clima que se sostiene en todo su contenido. Muy bello. Eduardo Chaves

5.3.10  
Anonymous Sonia Quevedo said...

Libélulas de ojos grandes y alas abrazando el vientre.
Preciosa descripción de una criatura de bosques que, impacta por sus colores y forma, de ese trance del alma y el volcarse de los sentimientos para realizar los sueños.
Finos detalles y música, muestran un perfecto estado del alma.
Es precioso el poema como cada una de las imágenes logradas.

Mis respetos,
Sonia

19.3.10  
Blogger Alejandro Cabrol said...

Ciertamente Mirna, en varias culturas antiguas la libélula era una significación de renacer, una mutación,vuelta al camino, la redondez de los ciclos, como tu poema. Abrazo!

24.3.10  

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