11.3.10

Poema de Julio Carabelli


Desmadre

Se ha desmadrado madre
Sin nombre y sin renombre
Ni hombre que la nombre
Se ha desmadrado madre
Ha desbocado
Como caballo cuerdo
Sin boca
Sin cuerdas
Ya todo es innombrable
No hay justo que se ajuste
En esta vespertina
Sin roce de rocío
Se ha desmadrado el cuenco
Ojeras de la historia
Listo el panteón del embarazo
Sólo se ausencia el sobrenombre.

© Julio Carabelli

10 Comments:

Blogger Mario Alberto Manuel Vázquez said...

Hermoso el juego con la palabra. En el límite justo en que el sentido se invierte y se desdobla, en que se puede nombrar sin hacerlo. Un abrazo desde Salta

11.3.10  
Anonymous Anónimo said...

Excelente. Ese juego del lenguaje que desmadra.
Abrazos
Alicia Perrig

11.3.10  
Anonymous Anónimo said...

Julio, me encantó esta forma de nombrar la usencia... "ojeras de la historia"
saludos

Shirley Villalba.

11.3.10  
Blogger federico oña said...

El aborto, esa ausencia, ese contar los años que tendria la semilla (ya florecida) esa desesperanza hecha fantasma en el ombligo.
sublime el poema

12.3.10  
Blogger Leonor Mauvecin said...

Me conmovió , es bellamente doloroso.¿Cómo hacer para recoger el agua de ese cuenco? Leonor

12.3.10  
Blogger fanny said...

Julio, inteligente juego de palabras que nos lleva a terminar con todo juego.


Sensiblemente, Fanny

12.3.10  
Blogger Pere Bessó said...

Se desmadra y de desnombra el vaivén del poema, como un cuenco de palabras que se desborda y se rellena...
Juego y fuego, ego amantíssima.

12.3.10  
Blogger Eduardo said...

Julio
quiero felicitar tu trabajo de poeta en este texto que no deja un mínimo resquicio donde no juegue la palabra y el asombro. Fantástico y sobrecogedor, tanto en su tema como en su forma. Eduardo Chaves

12.3.10  
Anonymous Anónimo said...

Un popema profundamente conmovedor desde el dramatismo de la idea bellamente trabajada.
Un gusto leerte.
Graciela Bucci

12.3.10  
Blogger Marta R. Zabaleta said...

Muy sugerente, y como dice Oña,que terrible eso que no se nombra; como la mujer pobre que muere en Argentina todos los días por desmadrarse, y que casi nadie rspeta, ayuda ni recuerda.
Este poema expresa bien esa rabia.

Marta Zabaleta

19.3.10  

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