21.3.11

Poema de Magdalena Guerrero Martínez


Lo calló durante treinta años,
su boca se secó y no lo escuché jamás.
No pudo.
No tuve un lugar entre sus brazos
y me ubicó en las coordenadas
del húmedo rincón del silencio.
Quizás, un sitio igual habría en su historia.
Como él abrevaba de la letra escrita,
me dio por leer —y escribir—
para jugar a encontrarlo.
Era mi padre,
y parecía asustarse con las palabras
del amor.



© Magdalena Guerrero Martínez

7 Comments:

Blogger Anamaria Mayol said...

Me gustó mucho tu poema preñado de historia Un abrazo Anamarìa

21.3.11  
Blogger Liliana Varela said...

Muy buen poema; de aquellos que no necesitan lo extenso para ser bueno.
Lili

21.3.11  
Anonymous Anónimo said...

Qué nostalgia. Qué tristeza.
Cuánto amor.
Un poema magnífico.

Un abrazo,

Alicia Márquez

22.3.11  
Blogger Isabel said...

Poema perfecto, si es que los hay, reacio a las palabras, que son contadas y selectas.Y el difícil tema en que se mezcla el reproche y el amor filial de una manera sobria y conmovedora.
Isabel Llorca Bosco

22.3.11  
Anonymous Anónimo said...

Magda:

Me gusta mucho tu poema y el que aun persistas en el juego de la lectura y la escritura, juego ludico y amoroso donde siempre aparecen los encuentros.

Un gran abrazo poético.

Carmen Amato

23.3.11  
Anonymous Anónimo said...

Gracias Liliana, Alicia, Isabel, Anamaría y Carmen por sus comentarios. Alientan.

Magdalena Guerrero

25.3.11  
Anonymous Anónimo said...

poema conmovedor ,captar el deseo de un padre,expresarlo de ese modo ,muy valiente
Marizel Estonllo

26.3.11  

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