6.5.11

Poema de María Teresa Andruetto


Mazamorra

Deja los granos de maíz en remojo toda la noche.
Ellos desbordarán su carne mientras tú
duermes, o sueñas, o gozas.
A la mañana siguiente, cuando los que esperan de ti el alimento se hayan ido, ponlos a cocinar.
No te pido que los coloques en un cuenco de barro
ni que los hiervas sobre un brasero en el patio,
porque esos sortilegios nos han sido vedados.
No tengas miedo: los granos no excederán su punto fácilmente. Y en cambio, ten paciencia: les llevará tiempo hacerse tiernos.

© María Teresa Andruetto

12 Comments:

Anonymous Anónimo said...

sin dudas una clase de cocina y literatura
saludos
Anahí Duzevich Bezoz

6.5.11  
Anonymous Anónimo said...

me gustó mucho^ ma. teresa^^^
buhamente^^^
m.e.

6.5.11  
Blogger Adriana said...

Excelente poema, tierno como los granos cocidos, mágico en su sencillez, hogareño como lo que evoca. Fue un placer leerlo. Muchas gracias. Adriana Maggio

7.5.11  
Blogger Marta Raquel Zabaleta said...

Que tesoro de ternura
Abrazos
Marta

8.5.11  
Anonymous betty badaui said...

Tiene amor de familia y a mí me retrotae a días de ternura y belleza total, va un tierno abrazo
Betty

9.5.11  
Blogger Elisabet Cincotta said...

Genialidad pura, la ternura llega despacito pero llega.

abrazos
Elisabet

10.5.11  
Blogger Eduardo Espósito said...

Para sacarse el sombrero, María Teresa. Muy bello...

13.5.11  
Anonymous Anónimo said...

delicioso poema! cada vez que te leo siento la historia de la familia, de una u otra forma.
están los olores, los sabores, manos delgadas, cucharas de madera, cacerolas, delantales, el tizne de la leña, la cocina económica... toda, toda la historia fluye
gracis
un beso, francisco

14.5.11  
Anonymous stella vence said...

que decir que no sa ha dicho, poesía!!
Me encantó.
Stela

21.5.11  
Blogger Máximo Ballester said...

Me encanta. En estos versos-granos de maíz brilla lo simple y bello, esas maravillas de lo cotidiano, esas perlas de entrecasa. Un abrazo.

25.5.11  
Anonymous Anónimo said...

Para el hambre del corazón y el estómago un manjar sutil e intenso. Bravo.

Claudio Simiz

31.5.11  
Anonymous Roxana Palacios said...

poemón!; genial Andruetto, como siempre: chapeau, Roxana

31.5.11  

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