3.6.11

Poema de Alicia Márquez


EGO SUM

En una de mis caminatas vespertinas
me dí un golpe con los verbos latinos,
con las declinaciones, con las traducciones,
y recordé toda mi terrible, melancólica y tímida adolescencia.
La casa del profesor de latín estaba en venta.
Yo había ido en un febrero lejanísimo
a estudiar latín.
Una horrenda profesora me había mandado
a marzo, derechito.
Esa espantosa profesora, demente,
también dictaba matemática y geografía.
Y también me mandó a marzo.
Era su reino del terror privado.
Se reía y burlaba cuando nos equivocábamos.
Gritaba. Nos prohibía mirarla fijo.
Pero el latín... ah... el latín.
Viajaba dos veces por semana, desde Palermo
a Vicente López, que para mí
eran los confines del planeta.
Y el profesor, que estaba segura de que era
solterón y viejo, aunque seguramente tendría treinta años,
con un bigote enorme y una mamá que nos servía jugo y galletitas
me hizo amar el latín.
Estudiábamos en un mágico jardín
con jazmines, rosas chinas y enredaderas.
Y yo entendía absolutamente todo
lo que mi corazón le había negado a la bestia.
Cuando dí examen, aprobé para
desgracia de la demente,
que me llamaba Atila, porque era la reina de los hunos,
sin hache.
¡Qué placer infinito restregarle las declinaciones armoniosamente!
¡Qué magnífica me sentía traduciendo como si cantara
lavando ropa en un arroyo!
¡Qué dulces sonaban los verbos que recitaba con fruición!
Ego sum, tu est, ille est...
Monstruo descalificador, tuvo que callarse.
Y de repente, frente a la casa en venta
me atrapó una enorme tristeza.
Porque mi profesor de latín era de una raza extinta.
Como la casa en venta.
Y porque de él aprendí que la letra con sangre no entra.
Y mi adolescencia,
tan desarmada ante los avances de profesores sin alma,
se cobró la humillación con creces.
Por eso la tristeza.
Porque siempre se extraña la justicia.

© Alicia Márquez

17 Comments:

Blogger Isabel said...

Alicia, al comentar tu poema no puedo dejarme de sentir profesora, en Letras en este caso. Hermoso cierre tu apetencia de justicia, porque es tal vez en los colegios cuando se tienen las primeras experiencias de su negación. Todo el tesoro escondido que la latina, que solo pensaba en combatir, no le encontraba a Atila (chiste muy logrado)El eros pedagógico, las flores de la ilustración, el verano,
"¡Qué magnífica me sentía traduciendo como si cantara
lavando ropa en un arroyo!"
Hay en tu poema partes mágicas en medio de un lenguaje directísimo, que tal vez sea el que corresponda para contrastar como los naestros que simbólicamente te poseyeron y
por el milagro y el descubrimiento alcanzado. Un profesor decía que las lenguas clásicas son bellas e inútiles como la misma vida. El encontrar lo bello en lo que creíamos detestable es "honrar la vida" desde su fondo gris.
Isabel Llorca Bosco

4.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Una bellísima prosa recordando el pasado me gusta

maria elena tolosa

4.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Sin palabras. Es hermoso el poema y está caragdo de una gran significación, y de ese mundo de ese jardin que me dieron ganas de conocer. Fui de la alegría a la tristeza, y por momento yo tambien fui de Palermo a Vicente Lópeza. Lo tendrían que leer a ete poema, algunos jueces y muchos profesores. Muy bello, gracias Alicia, como siempre un poema terrible. Juan Lucas Andrín.

5.6.11  
Anonymous Anónimo said...

como isabel, también desde mi pasión de profesora en letras, encuentro un atisbo de verdad en tu bellísimo poema: también sufrí autoritarismo que perseguía mi introspección y muchas veces entraba a la escuela con miedo.tu poema me reafirma una vez más que " la letra con sangre no entra" ni entrará nunca. pura teoría de siglos gracias a dios ya pasada. celebro que hayas abordado este tema con ese verso final, tan categórico. mi abrazo.

5.6.11  
Anonymous Anónimo said...

el comentario numero 4 me pertenece. susana zazzetti.

5.6.11  
Blogger Elisabet Cincotta said...

Alicia, poco para decir, tu poema duele, duele en el amor que muchos docentes de raza, esa raza, nos dieron, duele porque de golpe me hiciste ver que se extinguen, aunque ya lo sabía y quizás me engañaba. No puedo librar una lágrima. Pucha lo gris mojado del atardecer.
besos
Elisabet

6.6.11  
Anonymous Verónica Peñaloza said...

Ali, vos sos de raza extinta, y de amor infinito.Y claro, tus poemas también.
Ayy cómo te admiro!

6.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Una maravilla tu poema, Alicia.
Desde esa evocación de los días de estudiamte hasta ese cierre que demanda justicia.
Aplausos, bises y besos
María Rosa León

6.6.11  
Anonymous eduardo.s.chaves@gmail.com said...

Alicia
prosa o poema, tu texto me llenó el alma de recuerdos, de momentos que en su evocación despiertan sonrisas y lágrimas, aquellos días de pruebas sorpresas y de exámenes en marzo. El latín es una dulce metáfora, el ayer está allí, intacto, esperando el poeta que lo haga revivir en una página. Bello. Eduardo Chaves

7.6.11  
Blogger Mirna Celis said...

Querida Alicia: Qué belleza, qué gran homenaje. Cuánta verdad tienen tus palabras!! Queda en el poema ese perfume de rosas y jazmines de quien te enseñó que "la letra con sangre no entra".
Maravilloso!!
Un beso enorme.
Mirna Celis.

8.6.11  
Anonymous betty badaui said...

Alicia, vinieron tantas vivencias a mi mente, hermoso poema, está dicho con frescura, la imagen se una a esa frescura.
Abrazos
Betty

8.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Alicia es el tuyo un poema logrado y directo, con una coloquialidad que nos acerca a la médula del mismo: profunda, tanto como lo es la injusticia. Uno de los grandes temas de la humanidad.
Abrazo,
Gra Bucci

10.6.11  
Blogger Máximo Ballester said...

Se extraña la justicia y el no poder cerrar cuentas. Me encanta lo que contás en el poema, metiéndote en esa época tuya. Buenísimo. Besos.

13.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Prosa poética que me llegó y me sentí identificada //Bravo Ali
desde graciela abrazo
Es que con amor entendemos casi todo

16.6.11  
Anonymous Anónimo said...

¡Gracias a todos por los generosísimos comentarios!
Hacen bien al alma.

Abrazos,

Alicia Márquez

26.6.11  
Anonymous Anónimo said...

Querida Alicia
Quién no recuerda esos días tan felices y tan sufridos al mismo tiempo y que vos has sabido plasmar en el poema, una gran poeta puede hacerlo y lo celebro
después de todo por eso la tristeza, porque siempre se extraña la justicia.

Un abrazo
Graciela Licciardi

29.6.11  
Anonymous Angel Rizzano said...

ALICIA Tu Poema son dulces cuchara

ditas de Azucar al cafe de la noche.

el cafe negro cae amargo,muy amargo

cuando extrañamos la justicia.

GRACIAS UN ABRAZO Angel

4.7.11  

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