29.2.08

Poema de Lucía Serrano


ADIOS TRISTEZA

Adiós
tristeza,
geografía
salvaje
a punto
de naufragar.

Estaban en prisión
todas las orillas.

© Lucía Serrano

28.2.08

Poema de Héctor Berenguer


Entrever

Con la palabra
mato a la palabra.

Con el silencio
fracaso ante el silencio.

¿No habrá un espacio
.................. no la muerte,
sino un modo del ser
que siendo sólo él
libere todo hacer?

un entrever
tan sólo un entrever…

© Héctor Berenguer

Poema de Alberto Destéphen


.............. En un principio
..........era
la ausencia
........................... Y el infinito dolor,
concentrado en un punto.

.............Entonces:

DIOS creo el universo.

©Alberto Destéphen

Poema de Elda Alonso


La lluvia

El invierno gotea
en el tejado.
Mágicas notas
para poetas sedientos.
Trepo una burbuja
con mis pies descalzos.
Trepo una rosa.
La deshojó al viento.
Sin prisa…
Pétalo a pétalo,
en bridas del silencio.
Con mi sonrisa
colgada a mi espalda.
Humedecida de lluvia
en mi bahía de sueños.

© Elda Alonso

Poema de Oscar Wong


PIEDRA QUE GERMINA

.....Después que me miraste,
.....que gracia y hermosura en mí dejaste
..................SAN JUAN DE LA CRUZ


Como raudo rayo fecundado
el Amor desciende.

Con sus garras abre
surcos en la tierra.

Y crece el musgo,
el limo blanco, el árbol
venerado por la tribu.

Y la ternura crece
sobre el alba.

Y el corazón del día surge
como denso susurro
.....................de la roca.
Y el océano inicia
impetuosa danza consagrada.
aquí el fulgor renace.

Si pusieras tus ojos en mis ojos.
Si pusieras tus labios en mis labios.
Si tu boca afuera abeja enardecida
O aguja voraz hurgando en la sangre.
Si te posaras, sedienta, entre mis piernas,
te amaría densa, torva, tiernamente,
como quien por primera vez asoma al mundo,
como quien por primera vez
desgarra una violeta.

Todas las cosas arden si te miro.
Todas las piedras germinan si te amo.

Como gorjeo intempestivo vienes
y tu presencia bebo cual arroyo
donde los ángeles se inclinan.

Como una lenta danza que seduce,
como rocío fértil en la arena,
como la castidad del santo que crepita
ante la suave perfección de la figura inmaculada
vienes.

Qué arduo trabajo el tuyo, Amada: ser hermosa.

El graznido del cuervo me estremece,
el vuelo del pegaso me seduce,
el gorjeo de tu voz me satisface.

Sin ti, abeja tierna, el Universo carece de sentido.

Como un patriarca fiero me conduzco,
como un profeta sabio te profano.

Amada Reina del Valle de Jovel,
La del Rostro Dulcísimo y Terrible,
Sé que vienes de donde crecen los manzanos
Y que en tus ojos anidan las colmenas.

Ay cuánta miel derramándose en el iris
Y cuánta perfección en tu figura.

Que el oro de mis besos te sostenga.
Que la roca de mi canto te consagre).

A TI NO TE DERRIBARÁ la muerte.
A ti jamás te tocará el olor maldito de la tumba
aunque las leyes de la flor, la insobornable
rueda del verano se deslice, y perturben
y acosen tu belleza.

Gacela, grulla o corza
como una madre tierna te cobijo,
pero tiemblo si un golpe lúgubre
de realidad te toca.

Conjuro la presencia de lo eterno.

Brillante lágrima de sol:
yo desperté a la serpiente,
yo vi temblar al unicornio,
yo desaté al dragón enfurecido.

Frágil, perturbado,
para cantar escucho el ritmo lento del silencio,
para amar me sumerjo en el vacío.

¿Quién dice que el terror calcina?

Desde la esfera más alta entrego
mi voz en el océano.

Y palpito
........y me erizo
........y me consagro
........ciego.

Turbo la turbia tarde.

El corazón alberga rosas, muñones agrios,
amargas fauces que devoran.
También es puño enronquecido.

Pero me doy a ti cual caracol sediento.

Delirio, purificada brasa que palpita,
¿ante la Luz qué hacen los ciegos?

Me inclino, hierba endeble, si me miras.
Mi corazón naufraga en ola súbita.

Fulgor sonoro al mediodía eres,
arena humedecida la ternura.

© Oscar Wong

27.2.08

Poema de Ricardo Venegas


A v a r i c i a

He visto a los poetas
guardar materias intangibles,
celosos de sus verbos
los entierran,
guardan hasta el final
el último fragmento
del poema.
En su lápida dice:
Copy right.

© Ricardo Venegas

26.2.08

Poema de Pere Bessó



HOMENAJE A LA HIJA DE GORIET

Suppose, we said, that the tumult of the flesh
were to cease
and all that thoughts can conceive, of earth,
of water, and of
air, should no longer speak to us

Linda Gregerson

Como la estrecha llama nacida del agua,
en medio de la vulva de nácar,
cuando, más allá de la nieve, añora la obscuridad todavía,
así como la orquídea de la virgen negra,
araña de fuego,
bajo la espuma del deseo escarchada.
Temblor en los elegantes pliegues injuriados
de llueca sobre la traviesa.
[y no cisne]
Muchacha arrodillada que nunca hará nido.
La canción sumergida de las aguas imagina,
cuando Ella baña su sexo triste en más honda helor
de vez en cuando.
Tumulto de la carne,
de la tierra, y del agua, y del aire.
Todos los pensamientos de tea que supiste concebir.
[la lengua se descuaja como mechoncillos de mármol romano
en jardín de bárbaros]
[que las diosas nos ayuden:
encoge los hombros fuera del albornoz
en la calentorcilla de la cocina,
Ella no es entera del todo
]
Sus cabellos sin raya, el hollejo y la gracia y la herida,
el tajo en medio del pan de trigo en invierno.


HOMENATGE A LA FILLA DE GORIET

Suppose, we said, that the tumult of the flesh
were to cease
and all that thoughts can conceive, of earth,
of water, and of
air, should no longer speak to us

Linda Gregerson


Com l’estreta flama nascuda de l’aigua,
enmig de la vulva de nacre,
quan, enllà de la neu, neguiteja la foscor encara,
si com l’orquídia de la verge negra,
aranya de foc,
sota l’escuma del desig gebrada.
Tremolor als elegants plecs injuriats
de lloca damunt de la travessa.
[i no cigne]
Noia agenollada que mai no farà niuada.
La cançó somorgullada de les aigües imagina,
quan Ella banya el seu sexe trist en més fonda gelor
adesiara.
Tumult de la carn,
de la terra, i de l’aigua, i de l’aire.
Totes les pensades de teia que saberes concebre.
[la llengua s’arrabassa com floquets de marbre romà
en jardí de bàrbars]
[que les deesses ens ajuden:
arronsa els muscles fora del barnús
en la calentoreta de la cuina,
Ella no és sencera del tot
]
Els seus cabells sense cletxa, la pellofa i la gràcia i la nafra,
el tall enmig del pa de blat en hivern.



Pere Bessó (Autor y traductor)


Poema de Horacio Gómez


AUSENCIA

A J. L. B.

Hubo en la noche una mirada esquiva,
un llamado al acero cruel y duro;
entre ambos el odio se hizo apuro
guiando, así, la mano ya furtiva.

La sombra se inclinó, inexpresiva,
sobre la fría inmediatez del muro,
y en el cuerpo, tan tibio y tan oscuro,
reinó la muerte enteramente viva.

No podrán disiparse las esquinas
y los fuelles dirán en su cadencia
que a esta historia que nunca se termina

de malevos, rencores y pendencias,
hay un ciego farol que la ilumina
lejos ya del fantasma de la ausencia.

© Horacio Gómez

Poema de María Elena Rocchio


"INTEMPORAL

No me expliques el tonto devenir del tiempo,
explícame las huellas,
las dormidas cenizas.

En el borde de tus ojos
hay una respuesta alegre,
de brasas encendidas.

Los trajes que vestimos,
la ocasional distancia
semejan una malla de silencio.

No me expliques el tonto devenir del tiempo
hay en el fondo de mis ojos
una palabra intemporal.

© María Elena Rocchio
Pintura: Leandro Torres

24.2.08

Poema de Graciela Licciardi


cosa de no creer
este invierno impreciso
en que unos botones buscan el ojal perdido

y a mí se me dio por escribir
que los brazos son los mismos de siempre
pero la boca es otra
la que nombra el diluvio
y exaspera las culpas

tanto fuego
para mojar el reencuentro
que podría haber sido en un lugar cualquiera

la cuestión es tener un elegido
con quien cuidar los sábados
y devorarle la boca
que afila armas
para esgrimir regresos

© Graciela Licciardi

Prosa de Alejandro Drewes


TARDE

Cielo plomizo de nacientes gotas perladas, a través de ti camino muy solo,
buscando un ignoto lugar: lejana morada de los espíritus de la música.
Recorriendo países y calles bordadas de palabras que huyen de mí cuando mis
ojos despiertan.
Tarde gris y tan muda, toda llanto y ecos hostiles, entre muros de agua y
copos de hierro, en ramas desnudas, tan lejos de ti el amor y la vida.
Tarde muy roja en tu último e inasible instante, a través de ti mi camino,
tan solo.


Buenos Aires, agosto 1995 - enero 2002

© Alejandro Drewes

Poema de Norma Segades



Las madres.

.....“Ya no es verano.
.....No hay Dios.”
.........Edith Goel
.........(Argentina-Israel)

Danzan al son del viento.
Danzan con un manojo de memoria
trenzado en el cabello, prendido en la solapa.
Danzan en los umbrales de un insomnio que devora retinas,
que adivina los cuerpos pudriéndose en la entraña del agua turbulenta,
que denuncia las llagas gestándose en los huecos de las noches sin dioses,
que reclama al silencio su azul cosmogonía de esperanza,
vagando por los jueves en la plaza del miedo
ante un pueblo que inventa absoluciones,
que indulta las afrentas.

Danzan sobre su llanto
al ritmo de la lluvia en las baldosas,
al compás de esos nombres que no quiebra la furia
con sus rabos de enconos clandestinos desciñendo relámpagos,
ni la boca asesina consumando rituales de harina fraudulenta;
que no rompe el sigilo de uniformes reptando por senderos impunes
ni la iglesia ocultando la identidad secreta del verdugo
ni la letra amarilla escribiendo otra historia
ni la calumnia alzando sus estigmas
ni la hirsuta impotencia.

Danzan entre el ultraje,
danzan sus terquedades insolentes,
danzan entre recuerdos, entre antiguos retratos,
entre gestos de infancias inocentes encendiendo sonrisas.
Renacidas al mundo desde las hendiduras de sufridas placentas,
paridas por los mismos que parieron sus muslos hace espesos veranos,
delatando los odios que acribillaron pájaros dormidos
cuando urdía la angustia sus tramas de desvelo,
cuando se rebelaron los geranios
y comenzó la ausencia.

© Norma Segades

Poema de Mary Acosta


RITUAL

Si mi furia ensortijada
bautizó recintos silenciosos
descubriendo los códigos
sin reservas del infierno.
Si marcó el vuelo aterciopelado
de mi rostro ausente,
y de la asfixia desteñida
gesticularmente por el tiempo malparido.
Entonces, ofrendaré
como última fiera doliente
el gemido atrapado por años
entre los tornasolados versos de Hölderlin (*)

Cautiva fiera gitana,
bajo el hastío vertical
esculpirá el frío vientre de la rosa.

(*) Friedrich Hölderlin – poeta romántico alemán

© MARY ACOSTA

Poema de Ernesto Marcos



ANDAR UNA VIDA

Blandos pies que han nacido
se plantan y caminan
vacilan y se caen
y se paran y siguen
que aprenden, crecen y se fortalecen
que sostienen, se mueven y caminan
que siempre van y vienen
y luego se detienen
andan y crecen y después vacilan
cada vez más, vacilan
se visten, se cubren y los protegen
cada vez menos, sienten
cada vez más, se sienten
juntos y separados
como islas de un mismo archipiélago
se siguen, van y vuelven
juntos y separados
pies que son pies, pies que son pies y medias
pies que son pies, pero también son suelas
y suelas y cordones
que avanzan, siempre avanzan
dudan, vuelven y avanzan
se aman y se sacuden
movedizos y ariscos
se tocan, se separan
los pies que ya no crecen
pero en cambio desandan
pies flacos y arrugados
pies lentos y cansados
solos y acompañados
pies solos y desnudos
quietos, rígidos, solos
que salen y se muestran
se muestran al final
desnudos, siempre, solos
descansan, se acompañan
pies que cuando descansan
descansa todo.

© Ernesto Marcos

22.2.08

Poema de Anamaría Mayol


Y ME FLORECES EN LAS MANOS

Últimamente
acudo hasta tus bordes
para tallar las líneas del silencio

esculpir tu rostro
llover con esta lluvia verde
que me
persigue a todas partes

Últimamente
acumulo humedades
en los costados de mis pasos

y me floreces en las manos

Saboreo en mis labios
el último beso matutino

te retengo sobre mi piel
en los aromas del desayuno

y acaricias mi rostro cuando abro la puerta
y el viento me roza en tu nombre

Últimamente
salgo al mundo contigo
...................te llevo en la sombra

en la punta de la lengua
entre las alas y los pasos

y me floreces en las manos

© Anamaría Mayol
Pintura:Mirna Celis "La creación"

Poema de Luis Benítez


LA TARDE DEL ELEFANTE

.....A mi amigo, el poeta Nicholas Stix,
.....en donde quiera que esté.

¿recuerdas, nick, la tarde del elefante?
tú estabas abrumado por el enésimo rechazo
que esa mujer casada madre ya de cuatro hijos
te había propinado por teléfono
lo único que te daba desde hacía
entonces once años
al menos
cuando era soltera te lo decía en la cara
y estabas irritado de veras enojado
porque llegué una hora tarde
y te dejé solo en la enorme nueva york
por otra hora más entregado a ti mismo
ni mi taxi ni mis disculpas calmaron
tu rabia anglosajona
decias sólo se está solo en las grandes ciudades
¿te acuerdas, nickie, de la tarde del elefante?
muchas lluvias y nieves y pisadas
de zapatos italianos y de zapatos deportivos
pasaron por esa esquina del village
pero ella no ha olvidado todavía la tarde del elefante
tú me sermoneabas en tu álgido inglés
sin darte cuenta de que yo también estaba derrumbado

y entonces esa enorme sombra

hablabas del tedio de las ciudades
del aburrimiento amarillo que se pone
al oeste del puente de tu brooklin
y de las mujeres jóvenes que cruzan solas
y en ómnibus los laberintos sedosos de central park
rumbo a esos cuartos donde la calefacción les falla

y entonces esas pisadas majestuosas

hablabas de que no te habían incluido en esa antología
y decías que el marido de ella era calvo
seseoso y que dibujaba historietas
el tonto de los cómics repetías
el tonto de los tebeos repetías
mientras la gente
siempre está alerta la gente
dejaba corriendo la acera
tumbaba las sillas
y olvidaba a los niños en su loca carrera
decías que la rutina es una vieja ciega
que mendiga monedas por bond street y por harlem
y que cada persona la recibe en su casa

entonces ese gordo la mole
se quedó parado cerca de nuestra mesa
en la esquina desierta mientras el cajero
temblando llamaba a la policía

cinco mil kilogramos de pacífica selva
aplastando el asfalto una inmensa epifanía gris
de cuatro metros de alto y esa trompa curiosa
con un dedo en la punta
que probaba las frutas de las mesas caídas
y revoleaba jugando los manteles manchados

aplastó en su huida de algún circo o del zoo
a esa vieja mendiga que a la gente oprimida
acongoja en su casa
nos miraba sin miedo como todas las cosas
que sonriendo repiten soy amigo del hombre

© Luis Benítez

Poema de Hebe Solves


SU NOMBRE ES LA BLANCURA

¿Quién ha visto al pájaro blanco?
No tiene otro nombre
que la blanca alegría de su luz en la arena.
Tal vez espera, ajeno de la noche,
diferente de la oscuridad, inmóvil, pero distinto
de la playa quieta.

Tal vez acecha por el ruido del agua
callado y conmovido. Pero no descansa.
Tiene el móvil olvido de la sangre caliente
debajo de las alas.

Por él, el agua siente sed salada.
Y cuando el aleteo de las alas responde,
el agua, donde el pájaro blanco hunde su cuerpo
por apenas el tiempo de una nube que pasa, se vuelve blanca,
voladora, diferente. Sobre todo, distinta de la noche.

© Hebe Solves

Poema de Fanny Jaretón



En la visión de la lujuria

Parpadeo en la visión
de la lujuria
con la boca del pecado.
Muerdo en la resignación
el oscuro camino
que me lleva a tu infierno.

© Fanny Jaretón

Poema de Jorge Boccanera


EL PELUQUERO

Asentaba navajas en un listón de cuero,
porque era su trabajo arrancarle a los rostros sus
animales muertos.
Hacía barba y bigote para el espejo atestado de
gente.
Su navaja pulía aquélla superficie,
rasuraba los rostros del espejo y haciendo su
trabajo
afeitaba al espejo ?

Era más chico que un tarro de gomina Brancato
mi abuelo,
por una cabeza más alto que la muerte.
Invitaba al cliente sacudiendo una toalla
y el cliente ocupaba aquél sillón Dossetti de
madera
y entraba en el espejo.
El estilista hablaba solamente con su tijera
y cuando ella por fin tenía la lengua despegada hacia un lado
el decía: «servido».

Mi abuelo maquillaba al espejo con estrellas de
talco y usaba un pulcro saco blanco.
La muerte-que también es prolija- le envidiaba
su colección de peines.

Un día la muerte, que hojeaba una revista
deportiva, dijo: «me toca a mí».
Y ocupó aquél sillón, despatarrada y con un
remolino en la cabeza.
«Tiene un pelo difícil», dijo sin voz mi abuelo.
Después, la muerte asentó su navaja y haciendo
su trabajo, rasuraba al espejo ?
El peluquero se marchó bajo un cielo cualquiera
con estrellas de talco.
El espejo se pasó la mano por la cara afeitada,
suave, como un recién nacido.

© Jorge Boccanera

Poema de Bibi Albert


AMANEZCO QUE NO ES POCO

“¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
Nos despoja de un don inconcebible…”
Jorge Luis Borges


Naufrago cada día al levantarme.
El sol queda tan lejos y el puerto es tan endeble…
La vertical me cuesta
lo que al velamen inflarse en el diluvio.
Cepillarme los dientes
con los ojos varados y las manos ancladas
es tarea de idóneo capitán,
pero yo soy apenas
un recuerdo de anoche.

Después, horas después,
descubro que tenía una cabeza,
pienso y todo,
hago bien mi trabajo,
vuelvo a creer en el paisaje de mis hijos
y hasta escribo poemas
conjurando el destrozo
que el viento de los años
ha hecho de mis fuerzas,
por hallar el tesoro
que supone que escondo.

El mascarón de proa
que esculpo con cosméticos
me guiña en el espejo.
Sabe que sólo guardo
las gemas del saqueo
de aquel amor mendrugo
pero que me prismaba
de arco iris los pies,
con besos buceadores de minero.

© Bibi Albert

Poema de Beatriz Martinelli


sonríe la tarde

mientras la noche

........ abre su bocaza

...................... y la devora


© Beatriz Martinelli



Poema de Myrtha Milella



MI CRUZ

Atravieso la vida
contigo a cuesta
eres
una hermana siamesa
pegada
a mí, doblas los muros de mi espalda

Caminamos juntas con hastíos de barcos
no
avistados nunca.

Quisiera llegar sola, sin ti
ni fantasmas
que ocasionan peso al socavar el alma

Quisiera llegar hasta la única luna
que
vislumbra el universo
hasta
el manto imbatible de la tempestad
hasta el sueño
desgastado del insomnio

Pero antes…
apoyaré tu símbolo
sobre el frío mármol
a que
no escuches
el silencio que
produce la música de Dios

© Myrtha Milella


Poema de Graciela Zolezzi Faure



PASO A PASO

Camino para uno y otro lado
pagos, trámites,
esas diligencias indispensables
llueve
... sol
...... niebla
......... calor
............ frío
deambulo por las calles
y llego al fin
.......... a mi sillón hamaca
y no estás vos
.......... ni ellos ni nadie
y sin embargo
nunca estoy sola
mis recuerdos y ensueños
acunan el descanso
después del ajetreo
............ que me impone la vida
desgranando los días
.................. paso a paso.

© Graciela Zolezzi Faure

Poema de César Vásquez López


"PREGUNTAS Y PARABOLAS"
(El sino del águila)

CANTO III

Pájaro infinito...
¿Qué cánticos tu alma alberga?
¿En cuántas encarnaciones
recabas la verdad de los símbolos?

¿Con qué ancestral espada
desentrañas los laberintos del Averno

2

Pájaro infinito...
¿En qué lluvia de alas
sacudes la corteza de la esfera?

Con granizos del Verbo
tempestades bramas
en ocaso de los ciclos.

Forjador de truenos
últimos signos de escrituras
en el polvo terrestre.

© César Vásquez López

21.2.08

Poema de Ana Mercedes Collazo Martínez


CICLO

La oquedad pobló mis manos,
el pasado habita en las cuencas.

Asimilé mi sombra.

(tuya es la noche)

Me atan las paredes
las ventanas llaman.

Avanza el frío.

Me duele la oscuridad.

© Ana Mercedes Collazo Martínez

Poema de Roberto Glorioso



Para que hubiese salvación
a media tarde escucharon
................
música de guerra.

Ahora
........ extienden arsenales ocultos
........ en sus camisas de fuerza.

© Roberto Glorioso

Poema de Diana Poblet


soliloquio

A estas noches le he robado la voz de un amigo
lo escucho quedo
penumbra quejumbrosa
silencio que trae nogales
espanta vientos
aspa acompasada de tristeza
que sugiere tu nombre.

No digas que te he confiado
tanto silencio.

© diana poblet

Poema de Paolo Astorga


AV. AREQUIPA

Una señora está sentada sobre una flor agonizando
y ha vuelto abrir el relicario de su vida,
una falsa estatua de madera
entre sus brazos que escarban el silencio.

Un hombre anciano
la mira y no deja de llorar
de regalarle flores y cantarle que la ama.
No para de besar su frente
sus manos, no cesa de acariciar sus cabellos.

Un niño
tirado en el césped ha cargado entre sus manos
la soledad
la enfurecida realidad de su desnudez
y ha visto su muerte,
en una tenue boca que se abre
mientras todo se olvida
debajo de los sueños,
aquellos que no dejan de morder mi carne quemada.

© Paolo Astorga


Poema de Nilda Barba


un mordillo entre los escombros
con cierto pudor
¿quién ha de recordar?
en el asfalto
en el escalón
un pétalo

necrosado
tiembla

© Nilda Barba

Poema de David Rosario Sorbille


DISCEPOLÍN

Flaco,
erguido,
espigado,
vestido
de humanidad,
voz profunda
que denuncia
la injusticia
de la historia,
Quijote moderno
de sueños
nunca olvidados,
hombre de pueblo,
lírico y visionario:
yo te saludo,
desde el corazón
de mi barrio

© David Rosario Sobille

Poema de Luisa Berutti



Me dice

Miro el reflejo del agua
donde vive la memoria
me asomo cada día
a recoger las emociones
de su luz
la experiencia antigua
de habitar
el peso de los siglos
es aire sobre mis hombros
cubiertos de perfume
que atrae el aleteo de los pájaros
para decirme los secretos
de aquellos que pasaron
por las mismas aguas
y se miraron en ellas
a veces
onduladas por el viento

© Luisa Berutti

20.2.08

Poema de Michou Pourtalé


.....Habito cuerpos, no lugares.
.........Marcelo Pichón Riviére

Hado primigenio niño
en nuestro inconsciente das forma
lucidez al relámpago de la pulsión.
Allá en la entraña púrpura del confín
cripta de terciopelo fetal te acurrucas
y con arte de estratega despliegas
sobre damero un juego de la oca
que incita lanza sugerentes vocecitas
bajo el esternón cascada en clamor
agitación psicosomática comienzo
de un toma y daca anímico avatar
del cotidiano trajín cuando lo sensorial
va y vuelve el hado resulta ser absoluto
amo en el envite. Él es la intuición
maravilla su tierno hechizo que desde el tuétano
nos mueve hasta el deseo
rojo cenit cuando llega al paroxismo
el juego del niño atruena.

© Michou Pourtalé

Poema de Marian Muiños


COMO FRUTA Y PÁJARO

Como fruta y pájaro escapa el beso
desdoblando voluntades.
Itinerario de náufrago tiene;
espuma de ola
marea indecisa
arena cambiante
ave inestable.
Isla obstinada e irredenta;
olas perennes
exóticos verdes
almejas mareantes
sabores frutales
y ese beso ¿a qué nos sabe?

Recóndito desasosiego,
espectral simiente
(aferrada y pertinaz),
críptica elocuencia
la del destino
que así marca senderos
¿por qué florece un lirio
en la boca de un volcán?
¿por qué en un abismo
entona un jilguero su canto?
Estigma de sol
habré de entregarte
al sacrifi cio ritual.

© Marian Muiños

Poema de Erick Strada


Se debe estar solo por las tardes
a esas horas evidentes de existencia

Se debe cuidar
el amarillo del cielo
las huellas de su orilla invisible

Y por la noche
cuando clarean las almas
es mejor escuchar
el murmullo de los huesos
y la blancura
de su torpe vanidad.

© Erick Strada
Pintura: Beatriz Martinelli "Mujer en rojo"

Poema de Claudio Portiglia


La vida en el espejo figuraba su pasión y su estigma
le gustaba saberse reflejada como la hembra que era
pero le dolían las miserias expuestas delante de sus ojos
Prefirió dar un portazo a tiempo
se filtró como una tinta espesa por las muescas de la edad
y grabó su peculiar litografía con tesón taurino
......
en los pliegos en blanco
......
de un archivo todavía incipiente

© Claudio Portiglia

Poema de Norma Abúndez



Sándalo

Bajo los huesos del puente
....................... respira
intacto
un río de orín y vinagre.

Ristra, olfato de serpiente.

© Norma Abúndez