5.3.10

Poema de Mariano Shifman


EL SEÑOR DE LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS

Era un brillo estupendo hasta la médula
el que adivinó mi implacable instinto de niño.
No te atrevas a mirar, no aún, alertaron
los comedidos dispensadores de cosquilleos.
De la obediencia hice mi causa; giré, me cubrí
pero la obstinación del brillo me perseguía:
alumbraba frágiles hombros con gloria de terciopelo
y destacaba el encanto de las sonrisas más tenues,
miríadas de anhelo destinadas a mi aprobación.
Pero yo seguía obedeciendo, y todo lo sabía
por el rabillo de mi ojo infiel, que resistía a la autoridad.
Tanto tiempo ha pasado que hablo de mí como de otro;
no recuerdo cuándo empezó la niebla, ni si fue mi vista
o lo visto lo primero que decidió rendirse.
Cierto es que el fulgor desapareció.
Habrá volado hacia nuevos ángeles
que ya no se posarán en mí.

© Mariano Shifman

3 Comments:

Blogger galáctica said...

¡Qué sutileza la descripción de ese brillo que subvierte!Ese "ojo infiel" que capta lo vedado es el que aman los poetas. Tu voz narra cómo la sociedad va aplastando lo que traemos dentro, nuestro ser ilimitado. Un poema de gran vuelo, y a la vez una denuncia . Con afecto poético Irene Marks

7.3.10  
Blogger Unknown said...

Mariano
tu poema es una historia contada desde el corazón y con la voz de un niño que se resiste a desaparecer. Me he identificado completamente y te escribo con entusiasmo para decirte que eres un gran escritor. Muy bueno !!! Eduardo Chaves

8.3.10  
Anonymous Anónimo said...

Mariano: Tu excelente texto nos da cuenta de la manera en que es castrada la imagainación. Por suerte, a mí me castraron, pero no la imaginación.
Un fuerte abrazo.

Jorge Luis Estrella

10.3.10  

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