22.8.10

Poema de Leonardo Martínez



LA PREÑADITA

Arrastra sus tetas por la vereda
siempre a mi derecha
siempre al trote
con pasitos cortos
Sus ojos son lámparas gemelas
No me atrevo a mirarlos
su luz es amor a quemarropa
Por la calle
el ilustre director de orquesta
va de frac en bicicleta
Esta noche hay concierto sinfónico
y músicas estentóreas o dulcísimas
sonarán en el teatro colmado
Mientras tanto pedalea
sudoroso bajo su frac impecable
El profesor escandinavo
camina hasta los torrentes del cerro vecino
para recibir el bautismo de la espesura
los naranjos salvajes los durazneros bárbaros
desnudo al sol
bailando entre las aguas
En la montaña
las manos de esa mujer elegante
arrancan seriales dodecafónicas
de un piano embravecido
Los sonidos se elevan
y caen al rozar el cielo
Bajo la estatua de una señora robusta
en la plaza de la ciudad aldea
un hombre en pantalones cortos
se agacha para levantar un pichón
Lo pone en el bolsillo de su camisa
y a grandes trancos
sube la calle que lo lleva al monte
La tetudita se arrima
frota su panza en mi pierna
y lastimera trata de alcanzar mi mano
¿Parirá en un baldío
o en las escalinatas de la catedral
junto a los pordioseros?
El filósofo barbudo enseña marxismo
y pensamiento antiguo
otro induce a replantear la historia
y el pintor hace cantar los colores
en la absurda realidad del hambre
Una fábrica de azúcar se levanta
sobre las cuevas donde el familiar
espera a su jornalero víctima
Al cabo de la amazonia
en un trópico de orquídeas azahares y parásitas
los poetas son rilkeanos
Pero el incienso de los templos
no achata el espesor de los sentidos
La preñadita lame mis manos
retozo con ella
rasco su lomo
su cogote collarejo se funde al mío
somos amantes explícitos
cargados de futuros hijos de dolor dichoso
El director de orquesta todavía pedalea
El escandinavo se baña desnudo en el torrente
El gorrioncito es el corazón
del hombre de los grandes trancos
La furiosa dama abre su quimono
y nos dona todas las vanguardias
El pintor ilumina los sótanos
y saca agarrado de la nuca al familiar rollizo
Los poetas rilkeanos han muerto
Los azahares las orquídeas las parásitas
enmarañados protegen antas osos hormigueros
zorzales escarabajos lechucitas
El filósofo marxista
abandona su herbario de palabras
Lo encandila un picaflor
dardo irisado que liba los néctares del valle

El verano viene apurado de relámpagos y lluvias
Ella se echa junto a un montón de basura
Desaparecen las nubes
y zumba una cuerda en el arcoiris
Sólo entonces
en el umbral del verano
empieza a parir
la preñadita.



© Leonardo Martínez

6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¡Qué enternecedoras imágenes en medio de una realidad que casi golpea, Leonardo!
¿Supiste tener un perro con nombre del héroe sumerio Gilgamesh?
Me lo recordó tu poema de la preñadita.
Aplausos, abrazos y bises.
María Rosa León

23.8.10  
Blogger Daniela De Angelis said...

Preñarse de dolor paria, de dolor humano, de "los nueve monstruos" y de "esos golpes tan fuertes en la vida"... Preñarse para parirNos, para desnacerNos, para desandarNos más acá, más hondo, más desde la matriz de la palabra y su sonoridad: la resonancia... Gracias, Leonardo, por tu poesía! Un Abrazo,

23.8.10  
Anonymous Anónimo said...

animales y seres humanos unidos en esto que es el mundo en que vivimos y nos depara tanto desa liento, coplicado y bello poema

maria elena tolosa

23.8.10  
Anonymous Anónimo said...

un abrazo
para este grande poeta hermano
que conoce cada nombre secreto de árboles y pájaros
JORGE PAOLANTONIO

27.8.10  
Blogger LIDIA CARRIZO said...

QUE PLACER! LEER SUS TRABAJOS SE LO ESCUCHÉ LEER ESTE POEMA... UN ESCENARIO DONDE PODEMOS PALPARLO EN SUS DISÍMILES PERSONAJES EN SU CRUDA REALIDAD. ME REGALÓ SU LIBRO Y NO ME CANSARÉ DE DECIRLE NUEVAMENTE QUE SU POESÍA LEONARDO, ME ENSEÑA MUCHO!

GRACIAS POR SIEMPRE

LIDIA CRISTINA CARRIZO

27.8.10  
Anonymous Anónimo said...

Cuánta riqueza poética en los personajes de este texto. Cuánto hondo realismo en sus bellas y descarnadas imágenes.
.....Y ese halo de ternura que envuelve al Poema, me conmovió.
Gracias por compartirlo. Liliana Lapadula

29.8.10  

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