20.2.11

Poema de Analía Pinto



Siempre amamos a un hijo de puta
a un cerdo que nos lame impúdico el corazón
que nos parte
con sólo mirarnos
que a mansalva nos pervierte
con las puercas dentelladas
de sus manos sutiles

Amamos siempre a un hijo de puta
a un reverendo hijo de mil putas
un bruto repugnante
una bestia salida y desaguada
que se abre de piernas
ante nuestros viles encantos

Amamos el corazón más frío y perverso
el que sólo late cuando nos alejamos
el que nunca se va a enterar
de cuántos cuernos le metemos
sólo por despecho
(y nada más)

Siempre amamos a un hijo de puta
al conchudo más bello
al truhán más peligroso
al estúpido que cree tenernos
en la palma de sus manos
mientras nosotras
—sublimes—
le cortamos los hilos

© Analía Pinto

6 Comments:

Blogger Máximo Ballester said...

¡Tremendo! Un puñal echo de rosas, tu gran poema, Analía. Un abrazo.

20.2.11  
Blogger chica_rumiante said...

¡Hola, Máximo! Gracias, un abrazote!

AP

22.2.11  
Blogger GINA ESCOBAR said...

Sanguíneo,con espectacular remate ¡Contundente!

23.2.11  
Blogger Cris Chaca said...

Desgarradora verdad porque "sucede"... Muy bien expresada por tus versos, Analía...
Contundente, todo un grito desde la herida...
Un placer leerte!
Cris

23.2.11  
Blogger Elisabet Cincotta said...

EXCELENTE poema!!! Duro y real

besos
Elisabet

24.2.11  
Blogger Nerina Thomas said...

Amamos realmente a esos hombres?
O nos equivocamos al hacerlo?
Fuerte , muy fuerte poeta.
Un cariño

27.2.11  

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