30.3.11

Poema de Silvana Merlo



Cuando quise engullir el mundo con esta boca
se me alargó la lengua.
¡Ay, mi lengua, bisturí prohibido!
Delicada como el viento, corta la respiración
y sin piedad se enardece con inflamada habilidad.
Cae desnuda en el plenilunio de unos ojos
con la impaciencia persistente.
Es la memoria del dolor, es áspera:
busca destrozar las palabras de un príncipe
urdir el motín de versos invencibles.

© Silvana Merlo

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

muy bueno^ qiuerida^^^
buhamente^^^
m.e.

30.3.11  
Anonymous Anónimo said...

La memoria del dolor bellamente cantada.
Felicitaciones, Silvana y un beso grande
María Rosa León

2.4.11  
Blogger lauravazquez said...

Muy bueno!!
Un abrazo

2.4.11  

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