5.2.10

Poema de Liliana Lapadula


LA ÚLTIMA MURALLA

Los locos
los que escaparon del mundo
esos frágiles barcos a la deriva
en medio del temporal.
Con los ojos fijos en la pared
ellos hurgan silenciosamente
el ocaso.

Y los otros, ¿nosotros?
los hacedores del equilibrio
¿qué de nosotros?
los que observamos distantes el desvarío
la rareza de unas manos temblorosas
que se alzan con desesperación.

Y qué del vacío que anida
en nuestras entrañas
de los rituales absurdos, cotidianos
de nuestros fetiches y objetos inútiles
que coleccionamos casi
con obsesiva pasión.
Qué de la indiferencia
de los pensamientos residuales, intoxicados
deshechos que el espíritu no digiere.

Me siento en el umbral de mi casa
y espero
espero infructuosamente
el giro de las cosas.
Mis ojos se pierden entre la multitud
agitada
en el frenético gemido de las calles.
Entonces, creo ver
la última muralla
la que separa la tierra del cielo.

Repentinamente
alguien toca mi espalda.
Es Dios
(pero qué viejo está)
¿cuántos años tendrá ahora Dios?
me pregunto, mientras
observo en su pecho
una herida profunda, reciente.
Una gota de su sangre cae a mis pies
me mira y dice:- Hay un lugar
y se va.

Mientras su espalda amplia
se aleja
vuelvo a pensar en los locos
los que nunca regresan
esos anónimos barcos de fuego
que arden en nuestra ciudad
para encender la memoria
cuando de vez en cuando
nos miramos en el espejo:

-espejito, espejito:
quién es el más cuerdo?

© Liliana Lapadula

6 Comments:

Blogger Songo said...

El espejo y el otro tratados muy bien en este poema.

5.2.10  
Blogger Adriana said...

¿Quién es el loco, no? ¿Quién determina la locura o la cordura? Preguntas que tienen varias respuestas, según el cristal con que se mire. Me gusta la idea. Creo que en el poema hay dos textos: uno que engancha "que el espíritu no digiere" con "Vuelvo a pensar", y otro que corresponde al fragmento central, que habla de Dios. Gracias por compartirlo. Un beso. Adriana Maggio

5.2.10  
Anonymous Anónimo said...

El que ha tenido que lidiar con la locura en serio sabe muy bien la diferencia entre la locura y la neurosis. He vivido en carne propia el tema. Ahora bien, eso es una cosa y otra cosa es el poema en sí que me pareció sensacional y el fragmento que habla de Dios, descojonantemente creativo y comparto esta apreciación con mi esposa que, directamente, se enamoró del texto.
Un abrazo, querida Liliana.

Jorge Luis Estrella

7.2.10  
Anonymous Liliana said...

Gracias querida gente por los comentarios a este poema.

Gracias Jorge por la reflexión y afectuosas palabras. Gracias esposa de Jorge por leerme!!!Besos. Liliana

13.2.10  
Blogger Isa said...

Liliana, no sé quién es el más cuerdo. Entiendo que la locura se porta y se soporta y que tiene sus paraísos, sus infiernos y sus purgatorios... Un gusto quedarme anclada en tu letra, Isabel

20.2.10  
Anonymous Anónimo said...

Gracias Isabel por tus apreciaciones. Un abrazo!!. Liliana

28.2.10  

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