14.2.08

Poema de Gabriela Delgado


Fuego

.....No deseo obturar mis ojos
.....por temor a no comprender cuando te marches.
..........................Gabriela Abeal

Se me hace difícil transitar el silencio
con la piel crujiendo.
Tensa la curva de mi boca.
Una pena que tanto “te quiero”
muera sin ser palabra.
Estoy amurallada, posponiendo la vida,
alerta a las señales
o a la falta de ellas.
En tanto mis sentidos se van rindiendo uno a uno.
Ya no hay grillos ni sedas,
no hay cerezas ni azahares.
Los colores se van desgastando.
No quiero cerrar los ojos
y quedarme encallada en tu fantasma
sin haberle robado el fuego.

© Gabriela Delgado

25.3.09

Poema de Gabriela Delgado



La puerta

Verá cruzar bajo el dintel
al último huésped de su vida.
Póstuma puntada
en un bordado de soledad y recuerdos.
La casa se llenará de ecos y nombres
que alejará con el gesto encallecido de sus manos.
Zumban estrellas en la mitad de la tarde.
Desde la profundidad de sus ojos
cubrirá con polvo de olvido los viejos retratos.
Se irá despidiendo cada día.
Vestirá uniforme de horas.

No corre tras la memoria.
Su piel carga por costumbre
a aquellos que más quiso.
Cada tanto se inquieta:
¿Quién le pondrá llave
cuando detrás de los cristales
su cuerpo se vuelva insostenible?

© Gabriela Delgado
Foto: Gustavo Tisocco

15.6.07

Poema de Gabriela Delgado



Rieles de niebla

Al borde del desierto
hay un margen de azules hierbas
por donde circulan trenes inalcanzables.
Sin inmutarse
pasan frente a mis sueños.
Rieles de niebla. Destinos ajenos.
La boca del viento
sopla colores de insomnio
sobre mis hojas en blanco.
Un viaje al pasado
deletrea
.......... el deseo
.............. de migrar.

© Gabriela Delgado

7.5.08

Poema de Gabriela Delgado


Pequeña valija

Ya es hora de dejar atrás
la rutina de mandatos.
Una pequeña valija ,
su libro más querido
y unos cuantos cuadernos en blanco.
El primer tren parte hacia el norte.
La ilusión se sostiene en el viento.
El sol va entibiando el mediodía.
Un pequeño pueblo lo elige
(mundo casi callado).
Los verdes hacen estallar los sentidos.

Ya no hay pasado
pero la levedad de su sueño se inquieta.
Pasan las horas, los días…
Sus ojos vacilan en la inmensidad del paisaje.
La angustia crece
y una sentencia oscura le confirma
que tampoco allí encontrará
la palabra que no ha heredado.

© Gabriela Delgado

28.8.08

Poema de Gabriela Delgado


Sobrevivirte

.......... Finaliza septiembre. Es hora de decirte
.......... lo difícil que ha sido no morir.
.......................... Roque Dalton

Ha terminado septiembre
y debo contarte lo difícil que ha sido el otoño
devorando mis sueños.
La distancia derrocha vacíos.
Sigo allí, justo donde me dejaste.
El viento se ha llevado los verdes
y estoy en duelo a muerte
con este amor que araña una puerta cerrada.
Si la consigna es sobrevivirte
voy perdiendo la guerra.
Mis manos sangran caricias contenidas,
mis ojos siguen sin negarte
y mi cuerpo sólo siente aquel roce
que carreteaba mi piel hasta embrujarla.
No hay otro que cure mi herida
ni palabra capaz de estremecerme.
No hay más mundo que un espejo
que me recuerda, cada día,
...........................
que la vida sigue.

© Gabriela Delgado

29.1.10

Poema de Gabriela Delgado


Rutinas

Entono una canción de infancia
y bicicleta.
Un camino de aventuras
bajo los tilos de la cuadra.
Engranaje de tiempos largos
y aguaceros repentinos.
Entono las risas de entonces,
las rutinas seguras.
Olor a polvorón recién horneado.
Los ojos de mis padres
velando el secreto de la noche de reyes
para que la magia de ser niño
dure otro verano

© Gabriela Delgado

5.7.09

Poema de Gabriela Delgado



Sensación de palabra

Lo adivino.
Sabe a jazmines el aire,
lo siento desde las manos
y desde el pecho que se expande.
Me pinta la lengua un aroma de luces.

La primavera puntea su balada,
reverdece mi hoja en blanco.
Sentido, incienso hecho palabra,
palabra hecha flor, esencia.

Para asirla la humedad de una lágrima,
la desnudez del cuerpo para comprenderla,
regada de sueños,
recién entonces puedo nombrarla.

© Gabriela Delgado

25.11.08

Poema de Gabriela Delgado



Patricios, sin tren

.....“Pienso que al fin ha llegado el momento
.....de decir adiós a algunas presunciones,
.....de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
.....donde la indiferencia sea una palabra obscena...”
.........................Mario Benedetti


Se asoma un rayo de sol por el ojo de una chapa perforada.
Ilumina un viejo galpón, donde hasta no hace tanto
se construía la historia de un pueblo.
Sin un antes, apareció un camino. Líneas de acero y humo.
Prometió semillas de futuro y germinó la vida.
En torno al galpón, a la estación y a las esperanzas.
Los brazos se hicieron fuertes a fuerza de yunque y brasas,
a costa de días ardientes y noches heladas.
Trabajo de soles y lunas, círculo incansable
reparando el corazón de cada máquina.

No hace tanto la última locomotora
partió llevándose a la fuerza el futuro.
Se apagaron las brasas, se enfrió el sudor.
Los fantasmas del olvido se instalaron.
Restos de engranajes atestiguan que allí hubo vida.
Hoy esqueletos del pasado.
Un pueblo de piedra mira el horizonte derretido de ira,
esperando que la llegada de una máquina les devuelva el viento.
Pero... ¿a quién le importa si pasan los días,
las semanas, los años? El pueblo sigue de piedra,
las manos vacías, la mirada herida. No son noticia.
Pero se mueren de a poco, faltos de camino.
Sin un después, destino trunco, abandonado.

© Gabriela Delgado
Foto: Gustavo Tisocco (Colonia del sacramento -Uruguay-)

22.11.07

Poema de Gabriela Delgado


Moquehua

Acurrucada en un banco
de la estación
asisto a un monólogo
de rieles oxidados.
Alguien sobornó a la campana
que no tañe más que silencios.
Un viejo tanque de agua
gotea ausencia, olvido.
Un cristal roto en la boletería
espía de reojo
el andén vacío.
Augura una siesta eterna,
acunada en indiferencia.

El corazón de los trenes
es casa tomada.

© Gabriela Delgado

14.12.07

Poema de Gabriela Delgado



Patricios, sin tren III

Llega la primera escarcha sin brasas.
El taller predice un insondable silencio.
Entumecidas las manos, sin herramientas.
Encorvado el pueblo por el peso de la sentencia.
Cada uno la suya, mártires de la incoherencia.
Tan pequeño el pueblo sin su alma,
sin su tren, sin su galpón, sin sonido de rieles y ruedas.
Hasta el reloj ha cambiado la marcha de su tiempo
y su partitura suena a olvido, a miedo.

Ajados los sueños de antaño, Patricios se recupera.
Ya no hay pasajeros en su andén, es cierto, pero la estación florece.
Florece de memoria y esfuerzo. Rescata el futuro.
Ya no hay tren, es cierto pero el pueblo palpita
sembrando proyectos nuevos.
Hace de su estación el imán de su arraigo,
de su identidad, de su fuerza.
Se ramifica como enredadera
en cada visitante que involuntariamente captura
en la telaraña de su hechizo, en la red de su leyenda.

© Gabriela Delgado
Foto: Patricio Coullery (Puente _Mocoretá Corrientes-)

22.2.09

Poema de Gabriela Delgado


Réquiem

Se habrán tejido los años de recuerdos.
El relicario ya no será amuleto contra el tiempo.
Por asalto, el sepia tomará el arco iris.
Encallarán los ojos en arrecifes de olvido.
La desmemoria irá comiendo los días
y una gris quietud coserá horizontes.
Mozart avanzará lento en su Réquiem
mientras inútilmente
intenta quitarle arrugas a la vida.
Su perfil se volverá confuso
y la piel no detendrá los suspiros.

Habrán de hallarla como siempre.
Un poema en la mano,
la otra, vacía.

© Gabriela Delgado

10.6.08

Poema de Gabriela Delgado


Nido

¿Cómo sería ser pájaro
............. sin tus ramas?
............. Theodosio A. Barrios

A veces mis días constelan
en el cielo
que me prestan tus palabras.
Puedo pintarme de sonrisa y
despejar la tormenta de silencio.
Limo aristas con un credo.
Puedo contornear tu boca
en la liturgia de un beso.
Pasado o futuro.
En el deseo de encontrarla
destejo cerrojos, enhebro letras.
A veces sueño que llega el momento
de conjugarnos el uno al otro.
Yo pájaro, vos rama.
Ambos nido.


© Gabriela Delgado


20.4.08

Poema de Gabriela Delgado


Otra sombra

.....Es ahora la vida
.....esta extraña y frecuente sensación
.....de sopor y distancia.
...................Vicente Gallego

Blanca amaneció la cama.
La casa, sorda.
No sé si es ira este puñal
pero duele la herida
que vuelve a abrirse cada mañana.
No hago más que equivocar palabras.
Regalo inútiles perdones,
propongo caminos que no existen.
Desconozco tu idioma que no me incluye,
ése que alguna vez, erróneamente,
sobreentendí como mío.

Permanente la piedra en el zapato.
Lloro en la intimidad de mi deshielo
este darme cuenta de que el verbo amar
es demasiado universal
como para retenerlo entre vos y yo
cuando adquiere reflejos en otra sombra.

© Gabriela Delgado

3.5.07

Poema de Gabriela Delgado



Último tren


Se arruga la melodía
de tanto ir y venir.
El gris clava sus colmillos
sobre tanto anónimo
de saco y corbata.
Ruedan los papeles
en el viento del apuro.
La vida se pasea
con sus harapos más oscuros.
Esparce un sordo silencio
que solo anidan las palomas.
Se opaca mi perfume.
Un nuevo tren llega.
No te trae.

© Gabriela Delgado

1.7.08

Poema de Gabriela Delgado


Corazón

........... Y las manos, sin darse cuenta aprenden
........... el gesto incorregible
........... de volver a enterrar el corazón.
........................ Roberto Juarroz

Dicen que el amor es abstracto, intangible,
pero ciertamente hace nido.
Es allí donde estallan los rubores,
donde parpadean los sueños.
Galopa cuando la vida se aproxima.
El límite de la piel, desvanecido.
Enciende la mirada.
Tiene melodías opuestas de cercanía y distancia.
Incauto, crece desmesurado en la caricia.
Se contrae hasta volverse imperceptible ante el silencio
y silencioso ante la herida.
Cuando el cielo se derrumba por falta de manos
palidece en gestos de ceniza.
Cierra sus ojos
y se acurruca en el callejón más oscuro,
descreído del mundo.
Hace del dolor una tumba
con residencia en algún lugar del pecho.

© Gabriela Delgado

26.9.08

Poema de Gabriela Delgado



Último tren II

El trigal mece las remotas luces del día.
En un lánguido horizonte
de caminos paralelos
el tren huye.
Gesto de fuga
en la profundidad de los ojos.
Saturado de recuerdos,
llega a colgarse del último vagón
sin voltear siquiera
para ver la noche irrevocable
que dibuja sus primeras vetas
sobre las alas de una calandria.

© Gabriela Delgado

17.8.07

Poema de Gabriela Delgado



Patricios, sin tren II

Codicioso reloj de pared
que aprisiona puntualmente cada hora
en la siesta fantasma del pueblo.
Son manos de piedra y esfuerzo
las que se ocupan de mantenerlo latiendo,
pese a que hace tiempo decretaron su muerte.

Cada paso del minutero hacia adelante
resiste la soledad de la añoranza.
La estación sigue coleccionando ausencias,
apilando averías, cobijando recuerdos,
mientras el tren, que parece estar más allá de la curva,
atrasa tanto que no llegará nunca.

Es cada paso que retrocede en la historia
que, color sepia, dibuja tiempos mejores.
Fiebre en el andén, de impecable uniforme.
Ileso el corazón de Patricios
sigue mascullando su tic tac,
sosteniendo en pie a un pueblo
que cuida su historia, rehén de inútiles vías.


© Gabriela Delgado

Foto: Gustavo Tisocco (Vías de Mocoretá)

20.7.07

Poema de Gabriela Delgado


En el andén

“...Y en el pueblo no tendré nada que hacer
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados"...

Jorge Teillier



No tendré más que sentarme sobre el cemento
del andén de la estación Patricios
para apropiarme de su magia.
Repasar con los dedos
cada minuto dibujado en la rayuela del tiempo.
Sentir el vaivén del fantasma
que quedó entretenido entre boletos y encomiendas.
No necesitaré más que la osadía de mis ojos
para impregnarme de viajes.
Ni más mansedumbre que la del silencio
para encender el metálico canto de rieles y ruedas,
de motores y campanas ruborizadas de viento.
No me hará falta más que el corazón
para heredar la leyenda del olvido.
Ni más piel que la puesta
para enmarcar un remolino de emociones.
Se volverá tan ancha el alma y tan claros los gestos
que todo brillará en gama de sol y verdes.
Tan intenso será el perfume de la tarde
que no tendré más que sentarme en el andén
para impregnarme de duendes
y sellar un momento inolvidable.


© Gabriela Delgado
Foto: Patricio Coullery (Vías de Mocoretá -Corrientes-)

25.2.07

Poema de Gabriela Delgado


Último vuelo

Siento nostalgia de alas.
Se ha roto el cristal del hechizo.
Una extraña cuerda enhebra un ancla.
Marchitas plumas sin viento.

Un perfume a mar que se aleja,
brújula al abismo.
Una bandada de náufragos
sentencia mis huesos al olvido.

Me impulsa el imán de la sangre.
Vano intento.
Migra la bruma y los sueños.
Se vuelve arena, mi cuerpo quebrado.

© Gabriela Delgado
Del poemario AguaLuna

21.2.10

Poema de Gabriela Delgado


Lunas menguantes

Nacemos hueso y carne.
Multiplicando sueños. Tropezando.
¿Quién no lleva alguna marca?
¿una sombra inconsciente
en la trastienda de los ojos?

Hay quienes generan vientos,
escupen palabras y van de orquesta por la vida.
Viven rápido, sin detenerse.
Sin registro de ayeres.

Hay quienes intentamos el vuelo,
nos ahogamos en otros,
callamos nuestro dolor de cada día.
Lo vamos apilando en lunas menguantes
hasta que la noche es tan negra
que la llama se extingue.

Sin que los demás lo hayan notado.

© Gabriela Delgado