4.9.10

Poema de Cristian Gentile


A veces

Llego

sin cenizas
a vestir
de a poco
el fuego
de las campanas.
No hay suficientes diarios
para la noche
y para mí.
Mendigo
por llenarme de veredas
dormido sin sueños
roto de promesas, desarmado
mendigo, con la cabeza perdida
escapando de mis brujos.
A veces soy
agua sin tiempo
lluvia en el bolsillo
voces
de cincuenta centavos
un día hecho con pan
y Él me mira
desde una cruz
todavía de pie.
Sus ojos
son soledades
de otro cielo
y ya no queda nadie
ni nada
y mi corazón
amartilla la sangre
y no quiero caer
le duelo en la cruz
como uno de esos clavos.

© Cristian Gentile

17 Comments:

Blogger Avesdelcielo said...

Los clavos de Cristo siguen en los clavos de la cruz de todos los hombres. Y hay más crucificadores que Cireneos en el mundo, Me identifico co el poema y la foto.
MARITA RAGOZZA

4.9.10  
Anonymous Anónimo said...

Bello, profundo y conmovedor.
Abrazo
Alicia Perrig

4.9.10  
Blogger RICARDO JUAN BENITEZ said...

Imágenes bien encadenadas y una potencia descriptiva valorable. Me gustó.

4.9.10  
Anonymous Anónimo said...

Conmovedor!
Saber que unos es ese clavo.
Gracias!
Un abrazo.
Dragontesa Leuzzi.

4.9.10  
Anonymous Anónimo said...

bella imágen y saber que somos su martirio, todo se omplementa la imagen y las palabras serteras

maria elena tolosa

4.9.10  
Anonymous Anónimo said...

Muy bello y de alto vuelo lírico. Pero es así, como lo has escrito:"sus Ojos son soledades de otro cielo".

Muy bueno!!
Amalia M. Abaria

5.9.10  
Anonymous galáctica said...

Christian: este poema lleva en sí muchas imágenes que nos van pintando un momento doloroso, donde se llega a un punto de no retorno, una caída de aquellas que no nos permiten reaccionar, como a veces sucede en la vida.Luego, llega la voz que se alza y comprende. Y llora . Y ese final es muy bueno. Saludos poéticos Irene Marks

6.9.10  
Anonymous Anónimo said...

Cristian: tu poema me conmovió mucho..resonancia/identificación con el hambre, la sed, el desamparo de otros... tocar la oscuridad, el máximo dolor...dolerle a Ël como uno de sus clavos....tremendo dolor cuya contracara es la esperanza en Su Enorme Amor...como caer en el Pozo donde se encuentra el Diamante, un gran abrazo gran poeta, María Chapp

6.9.10  
Blogger Jose said...

Hermoso poema. Cada uno de nosotros porta su cruz y avanza con las fuerzas que su biografía le permite. Estas palabras nos ayudan a dar varios pasos con la fortaleza de espíritu necesaria para poder sobrellevar nuestras miserias.

7.9.10  
Anonymous Anónimo said...

Me conmovió mucho tu poema, Cristian.
A la hora del dolor y la desesperanza, aparece esa luz de saber que nos hermanamos en el dolor universal.
Bellísimas tus imágenes y bellísima la imagen que ilustra tu poema.
Aplausos
Un gran abrazo
María Rosa León

8.9.10  
Anonymous Anónimo said...

¡Cristian que belleza de poema,! por su lírica, sus imágenes y el profundo contenido del mensaje, lo siento un poco mío ya que Jesús es el último valuarte de fe que me anima.Gracias por compartir, gracias por la emoción. Victoria

8.9.10  
Anonymous Sonia Quevedo said...

Cristian:
Enorme poema cargado de imágenes de abandono, soledad, frío y dolor; tristeza, entrega y lágrimas.Impacta.
Reciba un respetuoso abrazo virtual.

8.9.10  
Anonymous Sonia Quevedo said...

Cristian:
Enorme poema cargado de imágenes de abandono, soledad, frío y dolor; tristeza, entrega y lágrimas.
Impacta ese dolor profundo compartido
Reciba un respetuoso abrazo virtual.

8.9.10  
Blogger Eduardo said...

Cristian
este poema no puede ser leído sin que el corazón se oprima y los ojos contengan alguna lágrima furtiva. Es emotivo en cada una de sus palabras aparecen sentimientos que compartimos. Eduardo Chaves

16.9.10  
Blogger Elvira Alejandra Quintero said...

Cristian
...La repetición del día tras día que nos repite lo humanos que somos... mientras el tiempo pasa...
Bello poema, hondura existencial.

16.9.10  
Blogger claudia tejeda said...

Me conmueve el lirismo con el que abordás el sufrimiento y este Cristo que padece los clavos del mundo. Hermoso poema.
Abrazos

29.9.10  
Blogger Benjamin Mejias Caris said...

Nuestro propio Cristo, nuestro propio dolor.
Gracias Cristian por esta bella mirada.

5.10.10  

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