29.6.10

Poema de Álvaro Baltazar Chanona Yza


LA PRIMERA PIEDRA

Mi lengua retorcida atesora la bilis antigua de los tristes
el grito inacabado del estómago y los intestinos,
que no aprenden aún
a digerir las hierbas amargas de la vida…

en esta hora en que vuelvo sobre mis propios pasos
acaricio el hígado de Dios, que endurecido,
golpea la puerta de mi casa
deletreo la soledad de las hienas que no amaban a sus hijos…

siento el viento de la juventud que me ha dado la espalda
el cobre fracturado de los ríos que ya no hierve en mi sangre
la sal del mar que pule
la risa amarillenta de los muertos…

ya no me duele el aire que respiro, ni la mirada violenta
del amigo que traiciona, sólo este jazz que se repite
como la ruta de un esclavo en círculos concéntricos
el eructo entrecortado y seco de los ajos después de cenar…

soy libre ya de toda culpa,
puedo arrojar contra el rostro desfigurado
de mis enemigos
la primera piedra…


© ALVARO BALTAZAR CHANONA YZA.

Poema de David Rosario Sorbille


TIEMPOS LEJANOS

Tiempos lejanos
de manos frías
y abrigos inmensos
en un invierno infinito

Adentro la tibieza
del bracero a leñas
y la reunión familiar
con mate y pastelitos

la rueda que no cesa
a pesar de las carencias
con mi padre y mis hermanos

y la voz de mi madre
y mis entrañables recuerdos
estremeciendo el corazón

© David Rosario Sorbille
Foto: Horacio Farroni

Poema de Stella Maris Taboro


Salvación

No sé del abrir de las rosas,
ni mi llanto primero,
pero entronizo mi alma,
creyendo volar.

No busco bisagras ardientes
las salvo ensillando
como pájaro azul en el cielo.

No lamento el callar de la tarde
porque espero el misterio nocturno
para pintar más estrellas en lo alto.

© Stella Maris Taboro

28.6.10

Cumplimos 4 años


El 15 de junio el blog cumplió 4 años, GRACIAS A TODOS AMIGOS MÍOS, Gus...

De regalo una fotito que saqué en mi reciente viaje.

Poema de Matza Maranto Zepeda


Contienda en el ocaso

7:45 p.m.

Abres los párpados
para el inicio de la fiesta.
La ciudad, batalla vespertina.
No soy más,
sólo una mujer
que pronuncias
................. y arde.


© Matza Maranto Zepeda

Poema de Jorge Paolantonio


la mesa

cada vez el espacio es más de hiedra

el jardín es una canción abierta
a la corona solar bajo la nube

un pasaje conduce hasta la mesa a la que todos se sientan

en una hora de aire incierto
las manos se han fundido por la palmas
para sentir que no pueden separarse

alguien ha puesto un plato
con un membrillo abierto en dos mitades

¿quién quiere el corazón del dulce?
¿quién quiere el corazón?

una voz asevera que estarán siempre juntos
las cabezas se inclinan

leves criaturas han tejido risas que se alejan


© Jorge Paolantonio

Poema de Juany Rojas



ZURCIR

Con finísimo entramado
disimular las trizaduras
con el rimel
en las pestañas del sollozo
el carmín
en las hilachas de la risa
y en los tacos
taconeando
cual rojas agujas
sobre el desgarro
desoladas
y moribundas
agujas

© Juany Rojas

Poema de Norma Segades



Desatar las hogueras.

He aquí que es necesario
desceñir el temblor de las hogueras
antes que llegue,
.......... al fin,
..........el holocausto,
el infierno que acecha
y me inventes de nuevo la esperanza
y yo,
..........ya no me atreva.
He aquí que es necesario,
..........aunque nos duela,
deslunar de rocío las heridas,
absolver de jazmines los recuerdos,
exiliar en los cauces de la sangre
- ......donde el dolor es una niebla espesa –
los gastados latidos de esta exhausta ternura,
andrajosa
..........y maltrecha.
Ya van muchos silencios que lo digo
y muchas rebeldías
..........que lo piensas:
es verdaderamente necesario
desatar las hogueras.
Aunque el viento se abstenga de su furia
cuando anda deshilando,
..........en espirales,
los antiguos racimos de otras treguas.
Aunque el tiempo se obstine en esbozarnos
los insultos de cada convivencia
como lluvias de lenguas sediciosas
en vez
..........de una maraña de contiendas.
Sabemos que la magia se ha perdido.
Y que no hay talismanes ni linternas
capaces ya de desandar las sombras
cuando “amor” es tan sólo una palabra
ahogada en las arenas.
Entonces,
..........por respeto a los crepúsculos,
matemos el fantasma,
..........para siempre;
ejecutemos tanta hipocresía,
desembrujemos todas las almenas
y salgamos,
..........soledad en mano,
a desatar el fuego en las hogueras.

© Norma Segades

Poema de Leonardo Martínez



Es septiembre
Las novias urden sus coronas de azahares
y los novios destilan dulce jugo
semejante al de la caña de azúcar
Humea un incendio rosa
en la falda de los cerros
El deseo tiene el color del lapacho florido
país rosado donde empieza la mañana

© Leonardo Martínez

Poema de Susana Rozas



como
deshilachar
en preguntas
todo
(fue negado)

© Susana Rozas

Poema de María Amelia Diaz



Y escribo sobre pájaros
porque no desandan el camino
ni se quejan de sus alas rotas.


© María Amelia Diaz

Poema de Jonathan Berumen


Viene el fuego
a consumir este árbol
que crece seco entre nosotros

cierro los ojos
porque también viene el aire
a llevarse su ceniza.

Qué en la próxima estación
de luz sea el polen
................... de nuevas flores.

© Jonathan Berumen

Poema de Leonor Silvestri


2007

cada casi 100 años nieva
en buenos aires
el pueblo, no sé de que clase,
se atreve recién
a tomar las calles
celebra o festeja
el mundial de nieve
frente a la ventana
con la calefacción central
los ideales se derriten
los poetas de cierta edad
se sonríen
esta misma noche
la gente
estará muerta
o ya se han muerto
no lo sé
en el día de ayer

tapa la chapa la nieve
embotamiento adentro en el hueso
frío el colchón
o la catrera congelada
la habilidad de sentir
nada nada
excepto felicidad
los poetas de mi edad
no leen libros rojos y negros
forrados con papel araña
burócratas del reformismo
votan vetan desalientan
a quienes resisten
la estupidez

© Leonor Silvestri

Poema de Pilar Romano


AGUACERO

Llegaste a mí como un aguacero
y yo sentí hambre, hambre de pan fresco.
Voy a lavarme el pelo con agua de lluvia,
a endulzarme la boca con frutos de la siesta,
para salir juntos a descifrar el amor desde adentro,
a salvarnos de la crudeza de los rezos,
a correr por el territorio fascinante de los sueños.
Y si en un descuido
me dejas ver tu desamparo,
dejaré que huyan de una vez todos los miedos
y te amaré
irremediablemente.


© PILAR ROMANO

27.6.10

Poema de Xenia Mora



MELANCOLÍA

Tarde suspendida
quimera de versos,
el silencio en un sillón
reclina los latidos.
Escucha una música lejana
lee los mismos versos,
en este invierno sin tiempo
donde viaja algo de ella.
Flor de canela en el exilio
teje retazos de melancolía
y los ojos escriben lágrimas
en una canción de amor.

© Xenia Mora Rucabado

Poema de Liliana Varela



QUE NO ME ENCUENTRE QUIETA

Que la muerte no me encuentre quieta
que me sorprenda en un giro,
en una esquina,
Ser remolino –tornado o polvo que vuela-
no caer de bruces al piso buscando un botón
con que prender el interés de mis días
al pecho.

Que no me encuentre pegada al suelo
enraizada médula de cara al sol,
Ser perseguida sin yo saberlo
brazos al viento, agitar el alma
hasta volverla parte del éter.

Que no me halle la vista fija
en algún punto de un horizonte sin alcanzar,
Ser dinamismo puro y esquivo
mente abierta vacía de prejuicios
negra perla en algún fondo marino.

Que me halle así , de pronto,
como en un descuido.

© Liliana Varela

Poema de Rosa Lía Cuello


LA NOSTALGIA

Cuando llega la nostalgia
me convierto en el silencio
donde descansan las auroras,
en el viento que lastima la mirada,
en el río donde la vida
desangra sus ocasos,
en el signo de la cruz
en la montaña.
Y soy la costa donde la tristeza
lame soledades,
mientras un ángel bebe de mi sombra
para aplacar tu sed de lejanía.

© Rosa Lía Cuello

Poema de Isabel Guevara


LLUEVE AHORA

Llueve
y llueven las tristezas
tan deleznables

La agonía
es no poder descubrirse en esas gotas

Alguien se pregunta
mientras la tarde se suaviza en el anterior escalofrío
¿qué hombre no merece una calle amable,
sin límites de cielo, para su abrasado ardor?

Tras la lluvia
teme a su extinción
al asalto del vaho
y al desierto del cemento

© Isabel Guevara

Poema de Victoria Servidio



Del fango a la cloaca
entre el asco y la naúsea

humores de envidia
soberbia y poder

cargando más cruces
la llaga de siglos

desnudo, a los gritos
los puños en alto

va cristo
camino a la luz

sin milagros

ni resurrecciones

ni ascenso a los cielos

quien quiere ver vea
quien quiera oir oiga.


© Victoria Servidio.

Poema de Leonardo Gastón Herrmann



Especulación de la inseguridad

IV

Abismos de la piel
escuadrones de la muerte
cazando los niños de la villa,
el fascismo es un muro construido de silencio,
una fosa anónima,
un réquiem desgarrado de los pobres.

© Leonardo Gastón Herrmann

Poema de Silsh



Sólo tenía un gesto en el bolsillo
a veces lo extraviaba
otras se hundía entre los dedos
como pelusa en la costura desprolija.

Si atravesara el lienzo
sería una pintura de Cézane.

© Silsh

Poema de Mónica Palla/Daniel Marino



hay el tiempo del lecho,
del reposo,
casi tumba, acaso útero.

detrás del ojo la vida no cede,
detrás del muro el latido,
aún el vacío, el éxtasis, el otro,

detrás del lecho la piel respira el universo,
ingobernable rebeldía que no puedes dominar.

puja la hembra infinita el camino infinito.
no hay tristeza suficiente que interrumpa ese parto.

la tormenta burla a la bruma que obediente cumple su tarea.
el cuerpo impávido se deja temblar.
sonriente afirma principios.
majestuoso mar que al barco flota.
majestuoso viento que impulsa a la derrota.

© Mónica Palla/Daniel Marino

Poema de Patricia Ortiz


ESTE VERANO SIN MORIR

Tras la primavera, el estallido sobrevino
y la noche –oscuro rectángulo- es dada
como alimento a los pájaros.
Radiante por el agobio del sol
he de desgajar este verano sin morir.
Morder la vida de los más fértiles,
engullirlos cual naranjas:
las células y las fuerzas / la pulpa y la sangre.
Gozar de la entrega espontánea de las mismas.
Inflamada llama, el devenir de los orgasmos
sostiene fuerte toda esa energía animal
que halla el inconsciente liberado.
Los restos de hoy hacen florecer
azahares en otros naranjos.

© Patricia Ortiz

Poema de Jonatan Marquez



Pausa

¡Que se prenda fuego este carro!
................................. Siempre grita.
¡Que se prenda fuego!
y no se incendia nada
y su voz es el viento mas herido

¡Que se prenda!
y levanta con sus huesos
cartones que no van a ningún lado

¡Que se prenda! .. dice.

Y parece que algo va a quemarme
y el sigue gritando
y sus ojos cansados se esconden

¡Que queden cenizas! .. dice.
¡Que se haga polvo!
cuando una bolsa interrumpe su alma
y la basura lo devuelve
................................ al presente.

¡Fuego! ¡Fuego!
casi llorando lo grita
y apaga su garganta por un rato
después empuja el carro hacia otra parte
mientras que Dios
.................... confundido
agacha la cabeza.

© Jonatan Marquez

Poema de Laura García Del Castaño



Entre dura quemadura a plena luz del día que dispara,
te callo por las calles que pasan a punto de estallar
y estallo.


© Laura García Del Castaño

Poema de Osvaldo Norberto Lázaro



INSTRUCCIONES PARA PASAR UN ATAUD POR UN ASCENSOR
(Un sueño)


Me encontré de pronto
en un jardín
la lluvia me seguía
esa era la costumbre

De a poco comenzaron
algunas hormigas a comerse piedras
yo me atormentaba mirándolas
y por otro lado las admiraba

De pronto sucedió
que desde la planta baja de mi trabajo
este sueño me encomendó una tarea:
Pasar un ataúd por el ascensor
(ya que esto se trata de un sueño
me permito delirar la imagen
tal como sucedió)

Como primera medida
arranqué la tapa y la subí,
no se porque comencé por ella
se trataba de un hombre de una impecable elegancia,
Lo extraño fue encontrarme con un vecino
del segundo E.
Viéndome resolver ese problema
al pedirle ayuda se resignó
y desapareció misteriosamente

Conseguí subir la tapa
hasta el octavo piso,
al llegar alli me entretuvieron los compañeros
y olvidé el cadáver en su madera
en planta baja
que la gente de guardia percató

Palpité que me llegaría
pronto el telegrama de despido
y en ese instante desperté.

© Osvaldo Norberto Lázaro

Poema de María Sangüesa


SEDALES
(La mar, como la vida…)


Miro, desde la orilla, unos sedales
sobre fulgentes, calmas aguas,
que apenas si se ondulan en las rocas.

Concéntricos círculos van marcando
el punto en que vida o muerte aguardan
la inocente ignorancia de los peces.

Han de morder, hambrientos, los anzuelos…
Un temblor de aletas y de escamas
agita el fondo marino de mi alma.

Hay que escapar, huir, nadar tan lejos
que no haya hilos, ni anzuelos, que sujeten
este libre discurrir de sinos,
de vida submarina y silenciosa,
en esta mar de misterios y de sombras.

Nadar, quizá hambrientos de paz… y libres,
libres de encauzar sentir y vida
hacia lugares cristalinos y vacíos
de redes, de trampas, de sedales…
Lugares sin anzuelos en sus aguas.

© María Sangüesa

Poema de Lidia Cristina Carrizo


Trechos de verdades

¿En qué diseño, temblorosa, buscare refugio?
¿En qué espejo, sin horror, encontraré mi rostro?

Todo es más que provisorio.
Alguna vez llegué festiva a tu
halo de cristal y entonces sí
mis ojos brillaban sin turbarse ante
tú figura de hombre en mi universo.

Mi impaciencia no veía grietas,
ni amarras con hilos desgastados
inventando la sonrisa más amplia.

Me atrevo, palpo mi desesperación,
buscando lo detenido para siempre,
marcas de las tardes de amor olvidadas,
porque hacían furor los trechos de verdades.

Busco tu sonrisa más amplia,
el almíbar de tu mirada para recordar
nuestros días de plaza sin ser niños.

¿En qué diseño...
se encuentran estos recuerdos?


© Lidia Cristina Carrizo

Prosa de Sebastián Olaso



...................................................Y corrijo:
No es un caleidoscopio. Es un pájaro herido que se disuelve en la arena y seduce a los gatos de la playa. Su pico, sus plumas, sus alas, modelan los espacios y se vuelven cemento, metal, humo, ciudad, cárcel, basura, traición y desconsuelo. Allí los gatos descubren que el paisaje que esperaban devorar se ha convertido en un volcán que los está tragando, a medida que se alimenta de los jugos de sus propias vísceras. No los está tragando (corrijo), sólo les arranca la fe.

© Sebastián Olaso

Poema de María Laura Coppié


Antique

Rugosa.
Ajada.
Tan
poco asombrada.
Desacertada.
Y no es sequedad,
si no aridez
lo que veo.
Soy
lo ríspido.
Me convierto en ostra
cuando siento
que no me encuentro.

Por eso
los silencios.
Por eso
las distancias.

El zoom al horizonte
se me vela.
Se descascaran
las semillas en mis manos.

Y ni yo creo
en la pobre excusa
del espejo craquelado.

© María Laura Coppié

Poema de Nora Alicia Perusin


Taller Literario

......A Claudio Ostrej Maria Elena San Martin
......Y Claudio Valetti


Fuimos viajantes del transiberiano
entre la noche y el vértigo de amanecer, casi niños.
Poesía, déjanos hablar,
llegar hasta el fondo. Escribir

poesía era
el paso de Gerard Philipe bajo la lluvia.
Fotos y sombras disipándose entre los dedos,
el retumbe de una avellaneda triste
en su marcha hacia plaza de mayo
el resplandor de la palabra socialismo
agitándose en el agua.

La memoria traiciona detalles
del rostro de esos jóvenes.

Alguien se parece a nosotros.
Alguien se parece a lo que fuimos
Queríamos llegar hasta el fondo del viaje de Cendrars,
tomar ese tren de estaciones ardientes
y atravesar el mundo como un cuchillo filoso.

No teníamos más que la poesía.

Después de todo, comprobamos
que podía arder como fogata.
Arder sola,
no ser relámpago, ni avispa
Ni nada.

© Nora Alicia Perusin

Poema de Isabel Krisch


AZAROSA BÚSQUEDA

Algo golpea
la aldaba de bronce
de mi laberinto

una errática cosmogonía
me convoca
desde la vigilia de la noche

me propongo
una caminata pendular
en la cornisa

soslayo los perfiles
las fronteras
los ángulos desmedidos
las aristas

es azarosa la búsqueda
apasionante el misterio
revelador el encuentro

y en esta profusa higiene
se desdibuja la inercia
del antiguo pantano

se afirman los trazos
íntimos y definitivos
de un novedoso jardín

es azarosa la búsqueda ..

fecunda la profilaxis ... tal vez

© Isabel Krisch

Poema de Pablo Queralt



Y en el sueño de abejas vivir la copia de un universo
de aguas claras y azules y al perderlo latir en otro siguiendo
el ensayo del color la ruta donde las palabras encuentren sus
propios espacios, pastoreen.

© Pablo Queralt

Poema de Mónica López Bordón



ESCAPÓ DE MIS MANOS

En ese preciso momento escapó de mis manos
convirtiendo el norte en todas las direcciones posibles.

Tenía la cadencia mágica de una gota peregrina,
izada sin forma, vencedora, en el camino de nadie
y el cuerpo del hombre.

Su agua era un pájaro flotando entre la luna y mis ojos,
agitada libertad, la de mis pies desnudos,
hundidos en la mirada sobre el mar.

Escapó de las manos que no tocaron nunca
el sol frente a frente.
Escapó un verbo pronunciado en ese instante,
un tenue rumor de viento
y un nombre de mujer.

© Mónica López Bordón

Poema de Merche Monroy


El poder de las palabras

Carbonizaran mis neuronas
Las respuestas, que de vuelta,
Me interrogan como lanzas
Contra mi frente.
Incrustándose en mi cabeza
Como ineludibles e indestructibles
Semillas de humo
Y balas de mimbre.

Encadenare, pues,
Palabras inexistentes con eslabones de fe.
Para crear universos.
Para moldear almas de cartón-piedra
Que en los inviernos de ceniza
Estrechen minutos de albor
Y Biblias de ocaso.

Empuñare afiladas palabras
Para destripar las sombras.
Y se hará la luz.
Volverá la vida.
Bordeara mi cintura como una galaxia
Descubierta, deseada, desbocada…
Y quedare tendida, sonriendo,
Sobre la estela
Que vomito el caos vencido.

© Merche Monroy

Poema de Moni Indiveri de Vega



un alud de barro oscuro
arrasa
en el torrente

un corsé
acompaña desde adentro
la hace permeable ... sostenida

recubierta de lodo
se detiene
no se reconoce

movimiento de aguas
confunden


© Moni Indiveri de Vega

Poema de Migdalia Mansilla


Hoy...miércoles o jueves o viernes...qué importa

nada importa
ni el recuerdo
ni el olvido
sólo sé que morí de ti


© Migdalia Mansilla

Fallecimiento de Mirta Sod

Con mucha tristeza me enteré hoy del Fallecimiento de Mirta.
Poeta nacida en Corrientes, buena gente, joven, muy joven.
Lamento mucho su partida y desde donde esté va este humilde homenaje.
Un abrazo a sus familiares, Gus.



El girasol baja su corola,
vahos violetas como cintas
aprietan la tierra.
Cae su hoja acribillada
con el último rezo.

No se lanzan los pájaros de agua,
quedan temblando entre aleteos.

Los campos de girasoles secos
muestran las estrías
.................. de su destino.

© Mirta Sod





Golpea el hueco que habita la caja.

No llora
porque no hay agua
.................... para sacar.

Lleva la sangre de seis limones
.................. quebrando su cuello.

La pena la sigue como un niño sucio,
pero ella canta y sueña
que la tierra es su madre
y la va ayudar.

© Mirta Sod



BIOGRAFÍA QUE ME ENVIÓ MIRTA EN SU MOMENTO

Nacì el 15 de junio de l960 y soy CORRENTINA.
Profesora de Biologìa, hice cursos de Historia del arte durante 2 años.Publiqué poesías en breves antologìas de las Vacas Sagradas.
Hice talleres de poesìa, con Paulina Vinderman 1 año y con Irene Gruss, unos meses, actualmente asisto al tren de la palabra con Lidia Rocha y Cayetano Guzman, tambièn asisto a Gente de lunes en la Casa de la Poesìa.

Poema de Emilce Strucchi



Me visita de tanto en tanto
le gusta esmerilar mi boca
y cercarme las manos
y apretarme los dedos
burilando a contra cristal
de mi luna de armario,
perdida yo entre faldas
entre magros abrigos
o mis pródigos verbos

rotundos
¿por qué tanto silenciarme?

mi amada ¿buscarás melodías?

aprisionáme en este ardor los labios
de mi maltrecho alumbramiento.

© Emilce Strucchi

Poema de César Cantoni



La muchacha del despacho de pan

No puedo afirmar si era el espíritu navideño,
un delirio momentáneo
o el amor consumado esa mañana
lo que la hacía cantar
detrás del mostrador,
pero juro que estaba feliz,
realmente feliz con sus ojeras.

© César Cantoni

Poema de Elena Cabrejas



EN LA NOCHE (años 70)

.....“Las noches son el tiempo
.....el que no duerme”.
.........Jorge L.Borges


Aquí estamos amor, solos con el invierno
que se funde en la noche de dolor y de besos.

Tú puedes mi dulzura y yo puedo tu aliento
la calle al intemperie, todo fuego en el lecho.

Formando una muralla fuerte con nuestros cuerpos
escarbamos la llama de tu leño y mi leño.

Pero después de amarnos la calle en su regreso
nos trae las sirenas y adivino sus muertos
pájaros abandonados con los ojos abiertos.

Nuestro amor se desangra. Sus caras contra el suelo.
Es difícil amarnos en la escarcha del miedo.
Mis labios apretados junto a tus labios prietos.

Afuera sólo sombra alzándose en silencio
tu mar que me ha dejado todas sales el cuerpo.
Sin querer nos sorprende temblorosos el viento.

© Elena Cabrejas

Poema de Yolí Fidanza


NOTA A DESCARTES

He escrito el Discurso de Método, para que
hasta las mujeres puedan vislumbrar algo.
............................Descartes


Descartes,
te debo gratitud. Desde este siglo
y con mi sexo acuestas, accedo a tu Discurso.
Enciendo alguna antorcha para poder así vislumbrar algo.
Me atrapa lo más trascendental, tu pienso, luego soy
y también cuando afirmas que la pasión me aleja de mi centro.
Pero esa razón pura que ejerces a cuya perfección no opongo duda
es para mí una limitada razón sin perfecciones,
que, aunque quisiera entregarme al solo pensamiento,
pensar en este oficio de mujer, es seguir complicada con el cuerpo
y así, más que una razón intelectual es una razón vital la que domina
este modo de creer y descreer, de amar y desamar, de afirmar con error,
negar con duda, concebir con placer, parir con sangre.

© Yolí Fidanza

Poema de Héctor Miguel Ángeli



FRENTE AL GRAN RÍO

a Silvia y José Luis, en Posadas
Oh, meditación del agua!
Oh, sitio de la altura!
Así empezaría un poema pretencioso
pero no,
es apenas la llovizna que languidece
sobre la cuidad fogosa.
Desde el alto balcón de mis amigos
el gran río
ni siquiera parece suspirar.
Sólo es una revelación del aire,
un camino brillante de cenizas.
Las nubes brotan del río
y sobre el río
piensan como nosotros pensamos,
sin tregua ni límites.
Son las nubes
de la libertad y de la tristeza
que zarpan de todos nuestros días
y nos obligan a ser mortales.
En este otoño de las despedidas
creo que nunca cometí maldad alguna.
Por eso pienso, como piensan
las nubes lejanas fugaces,
que estoy entre los fracasados.

© Héctor Miguel Ángeli