28.7.10

Poema de Miguel Ángel Ferreira


CENTENARIOS

Miro la noche estrellada
Con su luna de pálida sensualidad
Se me viene el canto de la resistencia
Del hermano de ojos negros en la espesura
De la selva arrasada
Del raigón de sus ropas ultrajadas
De sus tierras usurpadas
De la espada y la cruz
Del ladrido de perros asesinos
De extraños ojos amarillos
Traídos por el conquistador
Que hubiera sido si ellos
No hubieran venido a estaquear al amor
A encerrar en lúgubres cárceles al cantor
A ordenar en su provecho
La riqueza de sus pechos
A castigar las palabras del pastor
Que hubiera sido hermano
Miro la noche estrellada
Con su luna de pálida sensualidad
Y espero respuestas más allá de estas paredes
En la negrura de esos montes en su silencio
Allí entre sus verdores
Esta el clamor.-

© Miguel Ángel Ferreira

Poema de Jorge Paolantonio


de la tía

hizo su entrada al pueblo
de pamela y guantes blancos
venía con extraña lengua y ojos verdes
para transformar el viento en crema moka
y el té en sinfonía de geranios y canela
eligió su sillón de destronada
y sentenció
soda no agua gasificada
no son zapatos sino tacones
la heladera es kelvineitor
esto es un tailleur
no polvo sino pánkeik
jaqueca nunca dolor de cabeza
mi boca tiene rouge

reinó todo el asombro de la infancia
de la mano del príncipe que silbaba
ella
fabricante de sueños y mujercitas
ella
que en el alvear hotel peinó a josephine baker

..............para Laura Inés, Clara Cristina y Ana María

© Jorge Paolantonio

Poema de Silsh


DISTRACCIÓN

Perdí el rastro
al correr

horizonte de arena.

Fue la sed.

De regreso
me sorprendió el espacio

cruzado
por el tiempo

y el puente


................. un espejismo.


© Silsh (Silvia Spinazzola)

Poema de Susana Giraudo


Tejo.
Un derecho y
un revés.
La hebra gorda
y la aguja rítmica
como la batuta de
todos
los himnos.

Por momentos,
no sé… se me ocurre que
cuando el hilo se afine,
con el cansancio de mis manos
inventaré algo inasible
tal vez una guedeja alabastrina.
Y seguir,
seguir.

Un derecho, una lazada y
en la última vuelta
olvidar el revés.

© Susana Giraudo

Poema de Nora Alicia Perusin



Buenos Aires, 20 de agosto de 1959

1

“…hay mineros en huelga
y en la zafra el invierno no pasa,

..................y la radio repite:
hay que dejar el bienestar para después
..................en la monotonía del patio
mientras tejo a veces
se oye el crujir de la escalera

..............hoy es un día como cualquier otro
sólo que el trepidar de los pasos sobresalta…”

© Nora Perusin

Poema de Norma Segades


Entre el aire y el fuego.

Usted,
..... ¿se ha dado cuenta que el olvido
es
..... algo más
..... que inaugurar la ausencia?
¿Que es una geografía sin vertientes
sobre la piel
......sumisa
.......de la tierra
donde se hacina toda la sal de la tristeza,
donde crepitan lámparas amargas
por los cielos desnudos
......y las grietas,
y estridulan su látigo los grillos
bajo la luz
......herida
......de cuatro lunas ciegas?
Un territorio hastiado de intemperies
donde vamos muriendo,
.......de a poquito,
sedientos de no verlo,
de no andar de su mano las mañanas,
de no escuchar su voz
........cuando regresa,
donde creemos
.......casi un imposible
retornar al asombro de ser uno
porque ya no sabemos cómo hacerlo.
Donde nos faltan nombres
.......y palabras
y antiguos arenarios de promesas
y la savia especial de la ternura
y esa cierta vergüenza
al extender los sueños
.......y no hallarlo
desnudando el amor,
.......a la derecha...
Si alguna vez su sangre,
.......su esperanza,
pudo sobrevivir a esa miseria,
usted
......se ha dado cuenta que,
......el olvido
es,
......algo más,
......que inaugurar la ausencia.

© Norma Segades

Poema de Mónica Palla/Daniel Marino


se ha perdido tu sombra,
entre los muertos ha encontrado adonde pertenece,
ha encontrado su origen y final;

errático, incurable, no lloras su triste hallazgo.
abandonas su final.

creen poder seguirte,
aún encarnados,
creen poder elegir juntos el tiempo vano y la creación.

no hay guerrero cuya espada pertenezca a la estirpe de los santos.
no hay espada que pueda detener el latido del ojo.

comprendes sabio tu errática fortuna, tu triste soledad.
tan cercano de la vida,
tan cercano de cada hombre, mientes lejanía.
cuidas secreto desgarros, resplandores.

© Mónica Palla/Daniel Marino

Poema de Stella Maris Vence


lleva fruta en los brazos
hojas negras
poemas
nervaduras de miel
algún resalto

la desconocida
tiene un puerto de agua turbia
la inquietud
del remolino
evidencias
la desconocida viaja
sin pasaporte sin valija
atraviesa la palabra es puro gesto
para que nadie pueda
para que nadie quiera
tentarse

© Stella Maris Vence

Poema de Sandra Goddio



REHÉN DE TU INSISTENCIA

Prematura mirada me invita…
me resisto…no es tiempo,
Tu sensibilidad se esfuma ante la negación.
Es una ceremonia inconclusa…
No estoy segura…inténtalo mas tarde.

Emerger aún ante la negación me redime.
Si mi temple persiste no temeré a la muerte…
y quizás agonizante
intente librarme de tus garras.
Seré rehén solo en tu insistencia.

© Sandra Goddio

Poema de Xenia Mora



DANZA HACIA EL RÍO

Ella va bailando por el bulevar que la lleva al río

que trae su nombre en clamor de eco.
Es su ninfa y él la llama;
la acunará en el cauce de sus brazos.

Ella va con sus pies en alas
que danzan al encanto de la cítara,
torrente de su sangre gitana,
arteria medular de su esencia.

No importa si la helada melancolía
hoy duele en sus pies descalzos.
Lo que sí sabe, es que de su risa
algún día brotarán pétalos,
y con su jazmín azul de los aires
podrán besar la ternura.

Ella va bailando por el bulevar,
y sigue el eco de su nombre
y la vida baila con ella.

© Xenia Mora

Poema de Victoria Servidio


RENACER.

Refugio de sol
........... canto de arena
reflejo del vuelo
........... a ritmo del tamboril
se menean
................... las caderas.
Aroma a carne
........... de hombre y mujer
danza, alegría,
........... al calor del fuego
crepita el deseo
........... se inmolan los males.
Gestación seminal
........... la nueva simiente
estalla en la luz
A ritmo del tamboril
........... el viento
pregona el renacer.

© Victoria Servidio

Poema de María Sangüesa


PALPITA EL SOL

Palpita el sol tendido entre las redes…
Guardan sus mallas un rumor de gotas,
ensalinadas, irisadas gotas,
en sutiles telas de araña…

Cuánta vida prendida en estos hilos
que va meciendo la inocente brisa
mientras del mar al aire se levanta.
De la tierra a la mar caerán las redes
cabalgando en vespertinas barcas.

Sembrarán la muerte entre las aguas,
dura muerte de escamas y de estrellas
en fulgir de fanales y de noche
entre luces de soles que no existen
y atrapan y deslumbran a los peces.

Palpita el sol tendido entre las redes…
Aún es posible huir, sirena… ¡escapa!
Nada lejos de aquí. Sigue al ocaso.
No vuelvas tierra adentro.

Allá, en la mar, tu libertad te aguarda.

© María Sangüesa

Prosa de Sebastián Olaso



......................................... Pero aclaro:
Conozco páginas que exaltan los grises de tus codos, el declive genital de tus rodillas, la urgencia espermática del precio de tu vientre. Adivino tu edad en los vaivenes de la siesta y abandono los hijos para leerte abierta y borracha de mi texto. Te sujeto y encuadro la risa de tu epílogo. Al borde de la lámpara (aclaro), queda latente el nudo de mi oculta geografía.


© Sebastián Olaso

Poema de Teresa Leuzzi (Dragontesa)



20 AÑOS NO SON NADA.

20 años no son nada.
Se siente como si no pasaron
al escuchar un Tango...
Aquel que bailamos,
a la luz de las velas
en un restaurante por La Recoleta.

No pasaron...Están.
Son eternos como
el rojo de la pasión.
Que ante el menor ataque
del recuerdo reverdecen.
Nos abrasa como el fuego
el sonido de las copas de champagne,
las risas de la milonga:
"Coqueta y sentimental"
20 años no es nada.

Si Don Carlos, es el recuerdo vivo
de los amados que se fueron
a brindar con la eternidad.
Esa que espera mi llegada
con la pasión a la luz de las velas
y la alegría de los reencuentros.


© LEUZZI/TERESA (DRAGONTESA)

Poema de Osvaldo Norberto Lázaro


DE DOS A CINCO AVANZA MI TRISTEZA

Dos veces la manía
se fue a parar al rincón
de la severidad
para encontrar un viejo
que moría sin presentimiento

Tres veces el tiempo
beso tu sombra
por escupir saliva
en la garganta del pájaro
que había muerto sin alas

Cuatro veces mi amor
rondo los atavíos del deseo
para dejar de ser ventrílocuo
de tu abrazo
que llego a otra hora

Cinco veces se me rompió
el control remoto del alma
y lo mande a arreglar
a un infierno diferente
donde no llego el fuego.

© Osvaldo Norberto Lázaro

Poema de Patricia Ortiz



Regreso

Mirando por la ventanilla, desconsolado
llora el último adiós a Montevideo.
El recuerdo de ese cielo
y el olor penetrante de la manzanilla
perfuman su memoria y su tristeza.
La lluvia impaciente busca almas pasajeras,
algún gorrión o mariposa heridos, un suspiro.
El exilio borró todos los versos
y marchitó todos los macachines.
Este inédito y torpe regreso –ay si supieran-
está plagado de miedos y desconcierto
como cuando aquélla vez -sin desearlo-
cruzó la frontera.

© Patricia Ortiz

Poema de Mónica López Bordón



ESQUEMA DE UN PAISAJE

Cruzo un desierto, sus páramos
y crepúsculos de infinitos sueños.
Miro alrededor y no tengo respuestas.
De todo lo que amo trazo un esbozo,
paraísos del alma,
estaciones sembradas de auroras y jardines.
En mi cuerpo están las huellas del alba,
su voz y una cantata sombría
por donde vaga la muerte
invitando a su fantasma.
Hoy tengo el espesor mudo del mar
y un largo llanto
los ojos vacíos
un vuelo de pájaro
y un largo lamento.
Escribo el dolor sin nombre.
Abandono toda promesa
y bailan sobre un hilo
los cristales de las ausencias.
Nadie lo sabe
pero en mi tristeza,
envuelta entre tus brazos,
brota una flor.

© Mónica López Bordón

Poema de Raquel Luisa Tepich


Gozo tu mirada

Cielo,
tus ojos
son solo míos.
Sucumbo enajenada
cuando no estas
a mi lado.
Sin brújula,
sin navío
inquiero ansiosa
tu mirada
en un marco.
Sin barreras,
límites,
gozamos a pleno
el instante.
Sin temer
naufragios.
Nuestro código
simplemente
... AMAR.

© Raquel Luisa Tepich (Kellypocharaquel.-)

27.7.10

Poema de Raúl Feroglio



EN ESTA CASA IMPAR

......................A Tito (I.M.)

En esta casa impar yo fui testigo
de móviles distancias
de la vida.
Con su calor de hogar y su ninguno
floreciendo en el altar de los pasillos.
Testigo de infancia del asombro
y del terror en sueños
de las amadas palabras, del enfermo
y de un vino recién nacido al hueco
un poderoso vino.

Años en minúscula, cartas,
incendios sospechosos,
muerto mi perro en un descuido
(noticias postales, verdades, novedosos desatinos)
En un pasado feliz y doloroso
como niño estoy sediento:
los amados están y no
clarean sí, pero se ausentan.
En esta casa de dolor fragante
yo fui testigo
de mi sombra, de mis pasos, de mi signo.

¡Cómo duele mi color en obeliscos!
¡Qué ausencia en los cristales, en los grillos!
¡Qué portentoso afán el de doblarse
Y afiladamente suaves, doler,
cortar, arder, los laberintos!

© Raúl Feroglio
Foto: Gustavo Tisocco

Poema de Andrea Álvarez



Naturaleza muerta.

Camina lentamente y mira las vidrieras.

Semejan un hogar inhabitable.
Maniquíes con caras repetidas
como hermanos
................. vestidos a la moda.

Quizás le sea imposible
....................... entender su indiferencia.

Se miran fijamente los unos a los otros
—al menos eso parece—

Ninguno mueve sus labios
pero cuentan historias
al cobijo de una ciudad de polímeros,
inédito escenario de la vida..

En definitiva
ellos inician su diálogo de algodón y lino.

La niña los escucha por sus ojos escarchados
con toda la desnudez que la concibe.

© Andrea Álvarez

Poema de Milagros Rodríguez



Poema 02

...............a Pablo Neruda


Puedo escribir los versos menos tristes esta mañana

Escribir por ejemplo: la mañana esta nublada y tiritan en gris las torres de Almagro
El viento lima el smog y silba

Puedo escribir los versos menos tristes esta mañana

Yo no lo quise y a veces él tampoco
En mañanas como ésta nos arañamos la cara
¡ Me pegó tantas veces bajo el cielo nublado!
El no me quiso, es cierto, a veces
............ yo también lo odiaba
Como no haber odiado sus ojos saltarines

Puedo escribir los versos menos tristes esta mañana

Y el verso se asoma del alma como el pasto entre el rocío
¡Qué importa que mi odio no pudiera alejarlo!
La mañana esta llena de smog y él esta conmigo

Ya no somos los de entonces

Ahora lo quiero. No, no es cierto, pero ya no lo odio
De otra no será, ni de otro
su cuerpo oscuro, sus ojos finitos
Lo quiero; pero tal vez no lo quiero
¡Todo es tan largo! el odio, el amor, el olvido
Y esta mañana en que me arrojo a sus brazos
estoy contenta de que esté conmigo
aunque esta sea la primer alegría que él me causa
y estos no sean los últimos versos que yo escribo.

© Milagros Rodríguez

Poema de Victoria Asís


"Parecemos una contradicción o un par de hojas en un remolino."
............ Anibal de Grecia- Oberá - (Misiones)

Amigo mío!
Te dedico estos versos surgidos de los tuyos!
0000000
Hagamos realidad,
nuestra realidad salgamos y avancemos;
Aunque nos duela en el alma y en los pies
los guijarros del camino.
Hagamos añicos los muros de la indiferencia. . .
Compartamos el fuego, nuestro fuego,
hecho de palabras, de golpes,
no de reverencias, ni de hinojos.
Que el poema atomizado de ternuras nos dé fuerza
busquemos otros locos de poesías, contaminemos
la inercia,
de tantos muertos vivos, mostrémosle una vida de cantos
y no sirenas, de besos y no de muecas,
de abrazos y no de hipocresías. . .

© Victoria Asís

Poema de Molly Bic



Azules

..... rojos

......... verdes

no podría
delinear
el firmamento
si no usara el azul
ni tampoco
nombrar tus labios
sin el rojo
ni pretender jugar
sobre el césped
sin el verde

el negro
empañaría tu mirada
y no calmaría
mi sed
ese oscuro nubarrón
sin arco iris.

© Molly Bic

Poema de Leonardo Martínez




FELIPE VARELA MURIENDOSE EN NANTOCO

Aquí estoy
con la muerte
apagándome los sueños
callándome la vida
Dejo una heredad de sombras
y gritos comidos por los médanos
un pañuelo para tapar mi rostro
y sangre que vertí para fecundar mi tierra
No debí luchar
ni dar hijos
ni enganchar amigos para la aventura
Fue un sueño hacer la guerra
una poesía el fusil
amor el llano y las heridas
el hambre fue esperanza en las vigilias
Las derrotas me dejaron solo
A mis amigos los enterró el viento
y los que sobreviven me olvidaron
en sus infortunios
No ganaron los otros
Ellos también perdieron
No lo saben
Quizás lo sepan
cuando se derrumbe el tiempo

© Leonardo Martínez

Poema de Liliana Varela



¿Podrá?

No sabe-no es consciente
que los ríos no fluyen sin motivo,
que arreicos nos dejan a la deriva
postrados en la inmensidad de nuestro vacío yo.

Quiere creer-presiente
que el minotauro su cuerpo aguarda,
que el laberinto de solución inexistente
proveerá el camino a la libertad
de la que él mismo es esclavo.

Está ciega-confunde
las sombras del hastío con esperanza,
la insoportable sensación de estar viva
y saberse muerta por dentro
partiéndole el rostro cada día.

¿Y después? -¿lo sabrá?
que unicornios no habrá
en la estepa Elisea que busca,
nunca más caracolas contando al oído
historias lejanas
ni princesas ó vellocinos fantaseando su piel.

¿Entenderá?-¿querrá hacerlo?
que el cobarde no gana ni pierde batallas,
que el miedo oprime encogiendo el alma
en minúsculo punto
hasta desaparecer.

¿Verá la luz?-¿cerrará los párpados?
el suficiente tiempo para comprobar
que la crisálida aún yace en capullo,
que no será jamás mariposa
si no hiende sus garras y desgarra los velos,
que tan sólo ella sabrá parir su propio nacimiento
siendo la sepulturera de sus propios miedos
/y de la que fue.

© Liliana Varela

Poema de María Eugenia Caseiro


Residuos.-

Primero.

Duelen las farolas. Un papel
volante gris escapa
la calle que me lleva al parque
regresa a mi
al ojo de mi padre
abriéndome la puerta.


© María Eugenia Caseiro
Foto: Gustavo Tisocco

Poema de María Amelia Diaz



A través de los vidrios
se mueven los fantasmas de los árboles,
y una solución de agua
le imprime esfuminos
a los contornos.

© María Amelia Diaz
Litografía: Kathe Kollwitz

Poema de Alejandra Crespin Argañaraz


TIEMPO

Alguna vez hemos tenido
Temor y sobresalto
por el paso de las horas.
La sentimos deshacerse sin ruido,
algo asì como una sombra
que se adhiere
a las paredes de la piel.
Como un brote de silencio
que crece,
Sin pausa y sin prisa,
arbusto que teje
en las entrañas
los hilos de su trama,
en ese instante sin tiempo
que separa los días.
No sabemos como fue
que sus ramas apresaron nuestro ser,
allì están…
Es difícil expresar con palabras
Ese miedo, secreta mordedura,
Afán imposible de regreso,
Sin partida,
Deseo de saltar sobre los muros de la vida,
Sin que nada nos pese o nos detenga.
Ni pensar
En un retorno a lo pasado
ni en un trazo que nos libre de la vuelta
Inevitable que revela la existencia.
El tiempo, viejo libro
Se impone y nos maneja
Y a veces nos deja un respiro,
Breve ventanal abierto hacia la Vida…

© Alejandra Crespin Argañaraz

22.7.10

Prosa de Elvira Alejandra Quintero


Amanecer

Acércate a la ventana y sosiega tus voces con la bruma que emerge de los andenes.
Recuerda otros amaneceres cifrados por el descubrimiento de una verdad, en medio del licor y el entusiasmo compartido con las almas amigas.
Y deja que sea solamente un recuerdo.
Sin llorarlo mira hacia afuera, hacia el otro lugar que tu ahora se esfuerza por volver real y posible.

Allí el sueño de anoche, sus voces, sus oleadas de persecución y sus breves fragmentos de calma. Su humedad, su martirizante dicha.

La insana, loca pregunta.

© Elvira Alejandra Qunintero

Poema de Karina Sacerdote


Maldición Gitana

es así
sólo el fuego entenderá el dolor perpetuo
sólo el fuego alimenta su llama
se consume en su delirio
y el agua
acaso contracara del ardor
entenderá el iceberg de la noche sola
noche cruda en la cruel espera de vos

una gitana me echó su mas rabiosa maldición
ojalá que te enamores dijo
y me condenó a ser este fuego que se extingue
tan de a poco
tan despacio
entre tu tiempo y el tiempo que nos damos
entre tu soledad y la compañía de mi castigo

ojalá que te enamores dijo la gitana
y me convirtió en este sol en llaga
en esta mujer que muere muy lentamente
que tan lentamente mata
la poca techumbre que tiene la vida
tu lluvia
que no me apaga

© Karina Sacerdote

Poema de Juan Lucas Pantaleón Andrín



Cadáver

Por pensar lo que fue lo que es lo que será,
vivimos cabalgando sobre el lomo de una nube,
lupa en mano persiguiendo la huella ajena
que nos conduzca hasta nuestra propia pobreza:
una cabaña echa de carne dónde a penas entra uno mismo.
Por pensar siempre lo que fue lo que es lo que será,
nos despedimos como vivimos,
en un sucio café,
entre torpes versos, café y cigarrillos,
cargando un par de cadáveres que olían a pecado.

© Juan Lucas Pantaleón Andrín

Poema de Juany Rojas


AMASAR

Acompáñame hija a hacer el pan
trae harina y manteca
levadura
y una pizca de sal
Debemos hervir el agua
y preparar las manos
para sumergirlas en blanco amasijo
Mírame
que yo aprendí mirando a mi madre
y luego añadí mis mañas
El uslero gira y presiona
las manos envuelven amasan
formando bollos y redondelas
Cada una pone su marca
en el tamaño forma grosor
cada una va hilando en la memoria
el dulce aroma del momento
y la tibia herencia que emerge
desde el horno a la mesa
y desde una mujer a otra mujer

© Juany Rojas

Poema de Jonathan Berumen



Trasciendo de Marzo
escalón de esta madrugada

no venían de él las respuestas
ninguna nube
................. solo el sol
que despeja el cielo y anuncia
mi voz de Abril
aire que siembro en el papel.

© Jonathan Berumen

Poema de Isabel Guevara



¿Y DESPUÉS DE SABERTE, QUÉ?

a Hayley Okines*
Quien adolece del síndrome de Progeria


Hayley posterior a ti
el verso, el proyecto, la palabra
retornan a la vida.

Ayer
pacían en la elipsis

hoy
después de ti
los silbos de las aves
animan fruto, flauta y brío.

Me recuerdan que es la hora de iniciar.





* Hayley Okines es una niña inglesa con Progeria, mejor conocida por divulgar la toma de conciencia acerca de lo que la Progeria significa.

La Progeria es una enfermedad terminal progresiva, parecida a muchas de las características del proceso de envejecimiento normal, pero más rápido... mucho más rápido... alrededor de 8 veces más rápido, en realidad! Un niño de 10 años de edad con Progeria tiene la apariencia de un octogenario con síntomas que incluyen la calvicie, la artritis y problemas del corazón, ¡pero con la mentalidad de uno de 10 años de edad!

© Isabel Guevara

Poema de Jonatan Marquez


Ahora

Es una pena, ahora,
................... no abrigarte los ojos
no tocarte los ojos
.................. a mitad de los fuegos,
no acostarme en tu fuego
como cuando todo dolía.
Es una pena la noche
................. cuando estiro las sábanas
y las sombras se caen.
Es una pena, ahora,
................. no decirte la piel
con los pájaros posibles,
y ver que el tiempo
.................... a un costado
contempla aburrido
.................... el reloj.

© Jonatan Marquez

Poema de Graciela Licciardi


es una marca estéril
una manera de seguir bailando
una forma de parálisis

la señal/ la idea del destiempo
un esfuerzo inútil
el lugar del no lugar
el desamparo

vacío el des-hacerse
el todoigual
el para siempre

apenas un extremo
el hueso
donde todo
quedará marcado

© Graciela Licciardi

Poema de Horacio Gómez



Entonces gritó con rabia,
gritó porque no entendía…
cercano su amor estaba,
distante la cercanía.
Siguió gritando más fuerte
mientras la lluvia caía,
a ella, que lo esperaba
a ella, que no existía.
El viento cesó de pronto,
la tormenta ya moría;
comenzó a correr el loco
en pos de su fantasía,
tanta era su alegría
como tanto fue el dolor,
que en la plaza nadie había.
El cielo blanqueó de nubes,
sólo en su alma llovía.
¿Qué razón tronchó su sueño
cuándo su sueño nacía?
Los dueños de estos amores
no sufren en demasía,
en el mundo de los cuerdos
un Dios de locos los guía.

© Horacio Gómez

Poema de Isabel Krisch


La historia es igual de leve que una vida humana
singular, insoportablemente leve, leve como una pluma,
como el polvo que flota, como aquello que mañana ya no
existirá.
(...) ¿Es acaso la madurez algo que pueda ser alcanzado
por el hombre?
Milan Kundera


Viajamos entregados sumergidos
con la expresión distraída
y /sin embargo/
todo el cuerpo anhelante

dilapidamos /acaso/
en cuestionadas insolvencias
la conciencia medular

vamos derecho por un camino
o torcemos tantas curvas
el camino nos presente

Razonamos /a veces/
sobre la levedad del ser
que se hace insoportable
de mil maneras

queremos alcanzar una estrella
pero nos prendemos /cómodos/
al rutinario transitar
de un cometa

somos peregrinos
caminantes furtivos
nómades pastores
de ninguna oveja

Y /sin embargo/
llega un momento
definitivo e íntimo
en que comprendemos
quienes somos

en que /desmigajados/
como un grumo solitario
reconocemos la virtud
de ser concisos y únicos

Y entonces sembramos
arcilla y barro
semilla o bulbo

Allí nacemos

En ese preciso instante

© Isabel Krisch