16.1.11

Poema de Graciela Caprarulo


a la sombra de la boca
la palabra no dicha
quiere guardarse

pero no de la cifra
o las muertes del mar

este paso no dado este silencio
incuba la pregunta
y rebalsa los cálices

qué espada qué piedra
volverá de la muerte

qué ha de permanecer
después de haber ceñido la corona
el zapatito precioso

acaso
este único credo de nombrar

© Graciela Caprarulo

10 Comments:

Blogger Liliana said...

El valor inextinguible de la palabra...

16.1.11  
Anonymous Anónimo said...

querida graciela...tu poesia, una mano abierta hacia EL ENCUENTRO

16.1.11  
Blogger Songo said...

Y acaso será el único credo.
Buen poema Graciela!

16.1.11  
Anonymous Anónimo said...

Sombra, mar espada, silencio, cada palabra en sí es un poema,¿que más se puede pedir en él?
saludos
Anahí Duzevich Bezoz

16.1.11  
Anonymous Anónimo said...

Graciela
Versos enchidos de abrazo y encuentro, lejos de lejanías.
Saludos, Camilo

23.1.11  
Anonymous Anónimo said...

delicioso!!!
gracias por compartirlo
francisco

25.1.11  
Anonymous Anónimo said...

Ha de permanecer la palabra, la poesía, el verbo Crear y el verbo Amar con mayúsculas...
Bello poema Graciela,
un fuerte abrazo, Montse Bertrán

26.1.11  
Blogger Nerina Thomas said...

Un elogio a la palabra!!!
Un cariño

27.1.11  
Blogger Karina said...

Una belleza tu poema.

2.2.11  
Anonymous Anónimo said...

Graciela, me gusto mucho tu poema, felicidades.

El divino arte de nombrar.

Un abrazo


Carmen Amato

5.2.11  

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